Sunday, November 14, 2010

El discreto renacer del lujo

La noción de exclusividad se reinventa tras la exuberancia de la década pasada que encarnaron marcas como Gucci. En la imagen, una valla publicitaria de la firma italiana en Shanghai. Es una fotografía de Henrik Berger Jørgensen que cuenta con algunos derechos reservados.

El sector del lujo anda en proceso de reinvención. O más concretamente de regresión. Tras los excesos y sobredimensionamiento de la década pasada, la industria vuelve a enarbolar la exclusividad y la autenticidad como valores frente al brillo y la ostentación.

Se acabó el bling bling. Con esa afirmación, Bernard Arnault (dueño y señor del entramado de empresas de mayor grupo de lujo del mundo LVMH) daba carpetazo a los casi diez años de esfuerzos por parte de esta industria por colarse en los armarios, planes de ocio, costumbres y, en general, sueños de la clase media. Una década de excesos de todo tipo, donde cualquier propuesta etiquetada como “lo último” o promocionada por una celebrity se abrazaba sin atisbo de crítica. ¿El bolso de la temporada? ¿Tratamientos faciales de caviar o diamantes? ¿Gurús personales a domicilio? ¿Sesión de spa para tu caniche? ¡Vendido!
No sólo cualquier cosa era posible, sino que era perfectamente accesible para todos. El lujo ya no era algo para unos pocos privilegiados. Durante la pujanza económica, las contradictorias nociones de “lujo democrático” (firmas y servicios exclusivos al acceso de los llamados “compradores aspiracionales”) y su opuesto la massclusivity (ediciones limitadas y “de autor” a precios relativamente económicas de marcas asequibles) se convirtieron en el ying y el yang de una filosofía que, apoyada en los créditos blandos y el espejismo de múltiples burbujas, colocó el lujo en boca de todos y en el bolsillo de una gran mayoría. (más…)

escrito por Cristina Díaz a las 2:59 pm