Sunday, December 30, 2007

“Soy un coleccionista raro”

“For My Darling” (1997) de Christopher Muller, parte de la H+F Collection.

Han Nefkens (Rotterdam, 1954), escritor de profesión, empezó a comprar arte hace apenas ocho años. En este tiempo, ha reunido un excepcional fondo de 450 obras de arte contemporáneo, entre vídeo, instalación y, sobre todo, fotografía en la llamada H+F Collection.

Para este escritor y coleccionista holandés, no tiene sentido adquirir una pieza y encerrarla en un almacén, sino que concibe el coleccionismo como un acto de generosidad. Tanto que, a menudo, las obras pasan directamente de la galería a un museo o centro de arte, en forma de donación, sin tan sólo pasar por su casa. Además, puso en marcha la organización sin ánimo de lucro ArtAids, que tiene por objetivo luchar contra el sida. Nefken vive entre Rotterdam, Bangkok y Barcelona. Ha sido precisamente en una sala de esta ciudad, en la Fundación Foto Colectania, donde ha presentado una impresionante selección,a cargo del artista Ignasi Aballí, de fotografía contemporánea. Titulada Las partes y el todo, la muestra cuenta con imágenes de artistas como Thomas Ruff, Shirin Neshat, Robert Longo o Sam Taylor-Wood.

Empezó a comprar obra hace menos de diez años. ¿Cómo se convirtió en coleccionista?
Siempre fui aficionado al arte, pero como mucha otra gente, iba a exposiciones, leía sobre artistas y, muy de vez en cuando, compraba alguna obra que me apetecía tener en casa. Hace unos años alguien me sugirió que quizá debería empezar a coleccionar, que tenía ojo. Fue una revelación. De la misma forma espontánea, supe enseguida que no quería comprar obras para acumularlas en un almacén. El arte está hecho para ser visto. Quería compartirlo.

Eso le diferencia de otros coleccionistas de arte, que suelen hablar de la pulsión de poseer y acumular piezas. Usted no guarda nada. ¿A qué se debe esta peculiar forma de coleccionar?
Todo el mundo me dice que soy un coleccionista raro. Yo lo achaco a mi profesión. Soy escritor, así que mi modo de vida tiene mucho que ver con compartir mis vivencias con los demás. Ha marcado mi forma de vivir el arte. A mí me gusta explicarlo de una forma muy sencilla: es como comerse un pastel. Si lo haces tú solo, te tocará un trozo más grande. En cambio, si invitas a amigos y lo compartes, lo acabas pasando mejor y ¡saboreándolo más! De hecho, hay algunas obras de esta exposición que las veo por primera vez y ¡representa que son mías!

¿Cuál es esa línea argumental de la H+F Collection? ¿Cómo se forma?
De una forma orgánica. Aunque al principio uno tiene que pensar qué es lo que quiere decir a través de las obras que adquiere, después de dos o tres años, casi sin querer, uno se da cuenta de que hay una línea argumental que enlaza la mayoría de obras. En mi caso, creo que todas las imágenes transmiten la idea de una fuerza contenida. Un gran número de las fotografías de mi colección, como las que se pueden ver en Foto Colectania, parecen sencillas, pero tienen algo que las hace impactantes.Invitan a volver a mirarlas varias veces, porque no son lo que parecen. Son una invitación a un diálogo con uno mismo.

El apoyo e implicación con los artistas es un aspecto importante de su actividad. ¿Qué funciones deben cumplir los coleccionistas?
No soy quién para ir diciendo a los coleccionistas lo que deben hacer. Creo que deben seguir sus propias reglas y ser coherentes consigo mismos. Para mí, coleccionar es una forma de hacer realidad cosas (exposiciones, producir obras, dar becas, concursos, etc.) que, de otra manera, no serían posibles. En lugar de coleccionar mi idea es “impulsar”. Esa es mi visión del coleccionismo, pero es sólo una de las muchas formas posibles de vivirlo.

Su mayor compromiso es con el SIDA y la marginación social que conlleva. Tengo que felicitarle por el coraje que tiene para comunicar que usted mismo sufre la enfermedad y que va a luchar contra el “estigma” que sufren los infectados por VIH.
La situación sólo puede cambiar cuando la gente empiece a dar la cara. No tiene nada que ver con este afán imperante de “soltar” los sentimientos en los medios de comunicación para tener notoriedad, esa pornografía emocional que vemos en la televisión a diario. Me refiero una cuestión mucho más práctica. A partir del momento en que la gente no se sienta avergonzada de estar infectados con el VIH, puede buscar ayuda médica, apoyo emocional, cuidarse uno mismo y abandonar la situación de aislamiento que viven muchos enfermos. Mi lucha consiste en que algún día todos podamos hablar abiertamente sobre el sida.

Para ello ha puesto en marcha ArtAids. ¿Cómo se relaciona con su actividad como coleccionista?
Las tres actividades a las que dedico mi vida son la escritura, la colección y la lucha contra el sida. Son facetas que se pueden combinar perfectamente. No soy de los que opina que el arte debe tener necesariamente una función social, pero sí determinadas piezas pueden ser útiles.

En el texto de la exposición, se habla de su labor en oposición a la ‘filantropía chic’. ¿Qué opina del aluvión de acciones presuntamente bienintencionadas que vienen del mundo de la cultura?
Está bien, pero no es suficiente. Podemos pensar que todos estos actos tienen que ver más con las relaciones públicas que con la solidaridad, pero ayudan a que la gente hable de estos temas. Eso es mejor que nada. Naturalmente está más enfocado a sus egos, pero es que los hay en todas partes, también en el mundo del arte. De lo que se trata es de poner a trabajar conjuntamente todos esos egos y crear algo que realmente valga la pena y sea de utilidad para los demás.

escrito por Cristina Díaz a las 10:40 am  

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