Saturday, February 23, 2008

Locos por China

Obra de los artistas chinos Luo Brothers.

Tras años de euforia en el mundo del arte, 2008 parece ser la culminación de la fascinación que coleccionistas y centros han vivido por el país asiático.

Sea por los Juegos Olímpicos, la pujanza económica o por la certeza de que se va a convertir en la principal potencia mundial en pocos años. O quizá la causa esté en un indisimulado (conservador y algo etnocéntrico) gusto por lo exótico y cierta euforia en las subastas. Por alguna de esas razones o por una combinación de todas ellas, la afirmación de que “China está de moda” se ha traducido en el mundo del arte en infinidad de actividades relacionadas con la creación contemporánea del país asiático que tienen su correspondencia en nuestro país.
Recordemos que hasta los ochenta no aparecen las llamadas vanguardias chinas, porque antes el arte se entregaba en cuerpo y alma a los objetivos propagandísticos por las presiones del gobierno comunista. Es entonces cuando llegó a oriente un arte no panfletario, con intención de renovar la identidad y los primeros artistas capaces de subvertir la propaganda. Estos creadores, que fueron considerados como movimiento puente enter lo subjetivo y lo político, crearon el llamado “realismo herido”.

Un poco de pop, por favor

Será en la década de los 90 cuando los artistas chinos se abracen a un estilo pop que mezcla iconos populares con lo mejor de la estética de la propaganda. El resultado es una variopinta visión irónica sobre las señales de su propio pasado. Y el realismo cínico. Esta es la pintura del descreimiento que sucedió a la tragedia de la plaza de Tiananmen y que arrasa en las subastas. La subida de precios del arte asiático no ha dejado de sorprender a los aficionados. Según un estudio reciente del ICEX, con motivo de la feria ARCO, se estima en 400% el aumento del precio de estas obras en las subastas. “La función de los centros y museos”, nos cuenta Martina Millà, que ha coordinado la muestra “Rojo aparte” de la Fundació Joan Miró de Barcelona, es aportar una visión rigurosa, organizando las exposiciones según criterios de calidad, más allá de las cotizaciones y las estrellas”, zanja Millà. Para Simon Groom, comisario de la exposición “The Real Thing”, cada vez que se habla de un país emergente, el mercado se vuelca en sus creadores, “sucedió en los años 90 con Rusia, se puso de moda, llevábamos camisetas con caracteres que no entendíamos y, bueno, muchos artistas empezaron a alcanzar cotizaciones insólitas”, comenta con sorna. Este especialista cree que el rol de las instituciones es destacar el auténtico espíritu de la creación que se esconde tras esta euforia del mercado que, de hecho, sólo afecta a unos pocos.

Barcelona, testigo de la vanguardia oriental

La Fundación Joan Miró de Barcelona, inaugura ‘Rojo aparte’, una selección de obras de la colección privada de Uli Sigg. Este suizo fue “un verdadero pionero, el primer coleccionista occidental en interesarse por el arte contemporáneo chino”, nos cuenta Martina Millà, que ha seleccionado las piezas presentes en la muestra. “Sigg empieza a comprar en 1979 así que podemos seguir el devenir reciente del arte en China”, puntualiza. No es hasta esa fecha que aparecerán las llamadas vanguardias chinas. Antes, el único arte que se cultivaba tenía objetivos propagandísticos y, obviamente, el gobierno comunista controlaba a los creadores ya desde su formación en la academia.
‘Rojo aparte’ propone una visión didáctica e histórica de la evolución artística de China, que desde la propaganda llegó a las propuestas pop. Esta revisión sucede gracias al empeño del coleccionista Uli Sigg, que formó su colección con el objetivo de documentar esta evolución. Así que el visitante se encontrará con una selección que se guía por criterios históricos. En ese sentido, Sigg es una figura fundamental en el fenómeno del arte chino para entenderlo en Occidente.

¿Es esto real?

Exposición organizada por la Tate Liverpool que presenta obras de 18 jóvenes artistas cuyas temáticas y técnicas “tienen poco que ver con movimientos más preciados como los pintores del Realismo Cínico o el Pop Político”, como dice el comisario Simon Groom. Sus preocupaciones ya no son el régimen comunista. Les importa las transformaciones que vive el país. “Esta generación es completamente distinta a la de sus padres, que vivieron la revolución cultural”, dice Groom. Realidad y simulacro aparecen como constantes en las obras de la muestra.

La fotografía que viene

Esta exposición de fotografía actual en China toma el título de una expresión que en mandarín significa “atención”. Más de 100 fotografías tomadas en la última década. Son artistas nacidos después de 1960 y plantean este medio como complementario a la performance. La mayoría de imágenes se centran en el contraste entre la historia y la realidad globalizada que se ha impuesto a toda velocidad en el país. Sorprende una mirada que ve la tradición como algo exótico. De nuevo, la ironía recorre estas instantáneas bajo las que asoma también un compromiso con la sociedad china.

Las claves de un arte en evolución:

Propaganda pop

La estética de la propaganda como punto de partida. El mensaje del régimen comunista acaba donde empieza la publicidad de los productos occidentales. De ese cortocircuito nacen obras entre lo pop y el mensaje panfletario, como en el caso de Wang Guangyi.

Mao omnipresente

La figura del “gran timonel” aparece en relecturas que oscilan entre la nostalgia y la desmitificación, como el los óleos de Yin Zhanoyang (que lo pinta en una escena casi doméstica junto a su autorretrato). También está en las fotografías de los Gao Brothers, donde juegan con la perspectiva para, según se acercan al retrato, acaba por desdibujarse.

Consumo desatado

Las nuevas generaciones se rinden a las prácticas consumistas y a las marcas que consideran signo de modernidad. Capitalismo kitsch sobre madera lacada como hacen los Luo Brothers.

Tradición a medias

Paisajes, cerámica, tinta sobre papel, bordados y caligrafía son algunos de los elementos propios de la cultura china, que tocados por las nuevas generaciones sirven de base para prácticas y discursos contemporáneos. Sucede, por ejemplo, en los paisajes de Feng Mengbo y Chen Zaiyan, las fotografías de tatuajes de Huang Yan o las obras con ideogramas de Lu Hao, Lu Qing o Chen Gaungwu.

Familia y pareja

Las transformaciones sociales y económicas también afectan a las historias de vida de los habitantes chinos. Los nuevos ricos y sus costumbres reciben un tratamiento totalmente pop en los retratos de telas bordadas de Chang Xugong. Mientras que los óleos de Zhang Xiaogang recuerdan, de manera desencantada, a los retratos familiares tradicionales.

Con humor

La ironía y el cinismo empapan habitualmente las obras de los nuevos artistas chinos. Entre todos, destacan los autorretratos desencajados de Yue Min Jun, que se reproducen infinitas veces en pintura y escultura o los toques de violencia entre paisajes de cuento de Liu Ye.

Transformaciones

Los vertiginosos cambios producidos en la sociedad china se enfrentan al autóctono culto a la antigüedad. Este enfrentamiento puede verse en fotografías que reflejan la evolución del paisaje urbano, tan gratas para los artistas occidentales, como las que llegan de la mano de Weng Fen, Hong Hao.

escrito por Cristina Díaz a las 10:04 pm  

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