Tuesday, January 1, 2008

“Mis diseños provocan sonrisas”

Dos piezas de una colección diseñada por Jaime Hayón para Bosa Ceramiche.

Jaime Hayón (Madrid, 1974) se formó en diseño industrial en Madrid y París. Su rampante carrera profesional viene marcada por su paso por Fabrica, el laboratorio creativo de Luciano Benetton y Oliviero Toscani, donde fue nombrado jefe del departamento de diseño. Hace apenas tres años que empezó su andadura individual, marcada por el lanzamiento de AQHayon, una sorprendente colección de baño junto a Artquitect, que lanzó tanto a él como a la empresa al mercado internacional.

Creador inquieto y polifacético, ha dejado su particular sello en productos tan diversos como mobiliario, donde destaca “Showtime”, para BD, iluminación, junto a Metalarte, u objetos decorativos, desde los toyz, figuras de inspiración pop para coleccionistas, hasta su revitalizante aportación al catálogo de Lladró. Más recientemente ha iniciado una colaboración con Bisazza, que se ha traducido en la creación de una edición numerada de jarrones.

En poco menos de tres años se ha convertido en “el chico de moda” del diseño internacional, trabajando con empresas emblemáticas, encargos en medio mundo y contratos que, como el de Lladró, han trascendido de la prensa especializada para ser “comidilla” entre el público general ¿Cómo se gestiona un éxito tan abrumador en tan poco tiempo?
Parece poco tiempo, pero no lo es. Aunque soy joven, llevo muchos años trabajando en este sector. De todas formas, hace tiempo que decidí que las cosas se podían lograr: sólo había que creer que era posible y trabajar muy duro para conseguirlo. No siempre tuve apoyo ni las puertas de las compañías con las que deseaba trabajar abiertas, pero poco a poco y con gran esfuerzo, se pueden lograr los objetivos. Más aún si es algo que te apasiona.
Tu estilo es muy particular, tan reconocible como inclasificable. No tienes miedo a mezclar, como por ejemplo, en la colección Showtime, donde a sus muebles empieza a añadir detalles de estilos aparentemente irreconciliables, o te atreves con combinaciones inéditas de materiales. ¿Existe un estilo Hayón o consiste simplemente en no seguir ninguna regla?
Comprender cual es el estilo personal requiere tiempo y paciencia. Una vez lo reconoces (no es algo que uno crea o destruya) es inevitable seguirlo. Es una parte de ti, una manera de hacer. El hecho de que mi estilo personal no esté “casado” con una forma ni un fondo, no quiere decir que no exista. Más bien es algo libre que evoluciona dentro de mí. El proceso de trabajo que sigo es muy intuitivo, muy personal. Tengo curiosidades, fantasías y musas que definen mis intereses y van guiando mi forma de hacer. Por supuesto, todo ello acompañado de mucha observación y evaluación, acompañado por una búsqueda muy personal de la belleza.
Quizá uno de los aspectos más interesantes de tu trabajo (o más bien del impacto mediático de tu trabajo) ha sido el fin de la tiranía de lo minimal y, en general, de lo meramente funcional. ¿Crees que el diseño necesitaba una vuelta (o subversión) a estas ideas?
Las vueltas son necesarias cuando algo predomina durante mucho tiempo. Se tiende a la despersonalización de los objetos y se crea un amplio anonimato. Esto conlleva una especie de sed colectiva de poder sentirse identificado, especial, distinto. En ese sentido, mi trabajo es diferente porque es muy personal. No hay rupturas violentas, sino más bien interpretaciones propias. Creo en la personalidad y en que los objetos deben estar cargados de magia. Darnos ese algo especial que buscamos.
Aunque te identificas con la figura del diseñador más cercano al mundo del arte, en cuanto a proceso creativo, has declarado que no comulgas con la idea de la galería de diseño y las piezas únicas o ediciones limitadas. En tu opinión, ¿dónde está el equilibrio en esa tensión entre diseño y arte?
No creo en esas fronteras porque entiendo que la creatividad no debe tener límites. Para mí, al menos, no los tiene. No me considero ni diseñador ni un artista, o quizás me considero ambas cosas y muchas otras mas. Mi proceso creativo, al estar empapado de intuición y de espontaneidad, me lleva a estar muy cerca del dibujo, del taller, de la gestación de una idea. Es un punto muy importante donde la idea se transforma, se nutre, muta. Mi acercamiento al arte y al diseño es muy parecido. No me causan ansiedad las definiciones porque son poco validas para mí.
Recientemente has fijado tu residencia en Londres, aunque trabajas en todo el mundo. Sin embargo, son empresas españolas como Metalarte, Artquitect o BD las que editan algunas de tus colecciones más célebres. ¿Qué opinión te merece el sector en nuestro país, tanto el nivel creativo como la industria? ¿Qué se echa en falta, respecto a las potencias europeas?
Quizás falte un poco de capacidad de creer en el talento y de tomar riesgos. Sin duda, hemos caminado una gran distancia y es cierto que se empiezan a abrir muchas puertas pero posiblemente continuemos careciendo algo que otros países ya tienen asumido: no se trata de crear objetos y mobiliario un gusto local, sino para todo el mundo. Es posible necesitemos un poco más de arrojo, de impulso para tirarse a lo grande con seguridad y con dirección. Aunque seguramente es algo que se irá adquiriendo y trabajando con el tiempo.
Recientemente presentaste una colección de jarrones para Bisazza. De nuevo aparece en tu trabajo una mezcla entre lo elitista y lo popular. A mí me recuerdan a algunos de tus toys (igual que el gran “Pinocho”, centro de la instalación para esta marca en Milán)…
Es verdad que el “pinocho” del Salone es un gran toy para mí, uno de esos “bichos” que inundan mis fantasías. Me encantaba la idea de verlo a una escala absurda. Independientemente de la similitud en el tema, los procesos de creación fueron muy distintos en un caso y otro. Los toyz eran un proyecto con materiales baratos y costes muy reducidos, crear iconos con personalidad y poder mostrar, con plástico, un pequeño personaje que podría ser interpretado como arte o como pieza. El en caso de Bisazza, fue un gran reto, un reto de manufactura y de escala. La colocación de las piezas de mosaico fue completamente manual. Igualmente, el modelado del personaje en sí. Se trabajó mucho en esta pieza pero valió la pena. El resultado final fue espectacular. Los jarrones eran un tema vinculado pero no fusionado. Se trataba de convertir un objeto común en una pieza de arte, a través de la escala y las aplicaciones. Cada uno fue moldeado a mano y las aplicaciones de mosaico Bisazza eran también artesanales. En conjunto, con la cerámica o la madera, los efectos que puede tener el mosaico llegan a ser muy distintos. Es lo que queríamos explorar con todas estas piezas: escala, combinaciones y texturas posibles.
Creo que hay un componente que no se ha tenido en cuenta en tu diseño y que, en cierta manera, explica el éxito: el sentido del humor. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación? Muchas veces has mencionado el papel de la emoción pero ¿te planteas el que juega el humor?
Es esencial en mis piezas. El mundo esta cargado y repleto de cosas y situaciones muy serias y muy tristes. Intento que predomine la felicidad y la positividad en mis trabajos. Me gusta que provoquen sonrisas. Me interesa que mis piezas comuniquen emociones, que creen una nueva estética en la cual se recojan viejos valores, se mezclen con nuevos materiales y tecnologías y se trasmita “buena onda”.
También hay un componente teatral (como señalan títulos como “Showtime”, “Stage” o “Mon Cirque”). ¿Cómo se relaciona tu trabajo con lo dramático? ¿Tiene algo que ver con tu personalidad?
La verdad es que me apasiona en teatro, el show la puesta en escena. Me parece la manera ideal de presentar ideas: de una manera directa., haciendo que el espectador participe como lo hace en un teatro, que se sienta como en una performance para su disfrute. Creo que es un tipo de acercamiento positivo y que siempre ha existido en la humanidad.
Recientemente has empezado a firmar interiorismos, como la terraza del Casino (Madrid), las colaboraciones en las tiendas de Camper, ahora trabajas en una tienda en Dubai, etc. Has dicho que en estos proyectos ves “la razón de ser de todo” ¿Qué estímulos e ideas traerá esta nueva escala en tu trabajo?
Estos proyectos brindan la oportunidad de intervenir en el todo, en la totalidad de un espacio y esto es muy interesante y atractivo para mi. Me permite reflexionar sobre todas las necesidades de un concepto y atribuirle un aspecto, una sensación, un olor y una música. Se expanden de esta manera los campos de acción y son retos nuevos. Y eso es algo que me encanta.

escrito por Cristina Díaz a las 5:44 pm  

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