Thursday, November 1, 2007

“La velocidad es mi inspiración”

Serie “Infinity” diseñada por Arne Quinze y producida por Quinze&Milan.

Arne Quinze (Bélgica, 1971) es un diseñador de lo más atípico. A primera vista, su actitud y aspecto, más propios de una estrella del rock, contrastan con la correcta imagen de sus colegas de disciplina. Totalmente autodidacta, cuentan que vivió en la calle y que descubrió en el graffiti su creatividad. En 1999 lanzó su primera colección de mobiliario, el Primary Pouf, que causó sensación en el sector. En los pocos años que nos separan desde entonces, fundó Quinze & Milan, una empresa tan peculiar como su alma mater.

Con varias sedes repartidas entre Europa y Estados Unidos, de sus estudios surgen desde muebles, que diseña y produce la misma compañía o por encargo para Moroso, instalaciones artísticas y proyectos de arquitectura efímera como los desarrollados para Jaga o Swarovski, pasando por intervenciones en el espacio urbano como la espectacular Cityscape que acogió Bruselas el pasado mes de septiembre. Hablamos de todas estas facetas creativas y de su particular visión del diseño con Quinze, que visitó nuestro país recientemente con motivo del Design Hotels Future Forum, celebrado en Barcelona.

Su historia de vida es de lo más peculiar. No tiene formación específica en diseño, vivió en la calle. Creo que tiene bien poco que ver con sus compañeros de profesión…
¡Si tuviera que seguir los pasos de los diseñadores me hubiera muerto de aburrimiento! He creado mi propio mundo, con mis propias reglas. Nunca he estudiado, diseño de manera instintiva. Así que si hubiera seguido los patrones preexistentes jamás hubiera conseguido lo que tengo. Tampoco sigo lo establecido en mi trabajo diario. Actualmente hay unas 65 personas trabajando en el estudio Quinze & Milan, en un gran local de varios miles de metros cuadrados. Y me dedico a andar y hablar con ellos, no hay despachos ni paredes. A veces, cuando vienen repartidores, por ejemplo, y me ven con mis camisetas y mis tatuajes me preguntan si sé donde está el jefe. Trato de que mis trabajadores compartan esa idea de la ausencia de jerarquías.

De la misma forma, ha creado un modelo de compañía completamente innovador. Quinze & Milan es una plataforma para proyectos creativos diversos. ¿Cómo se estructura?
Tenemos la división dedicada a los contenidos online, que acabamos de lanzar recientemente. Ahora vamos a inaugurar la galería que servirá para presentar mi propia obra artística, así como eventualmente las colecciones. Como sabrás, también producimos nuestro propio mobiliario, así que Quinze & Milan tiene sus propias fábricas. Naturalmente, está el estudio, volcado en los proyectos arquitectónicos, el mobiliario y producto. Y, claro, también está Arne Quinze, es decir, mi trabajo puramente artístico.

A pesar de esas distintas divisiones, también colaboran con diferentes compañías. Ha creado proyectos específicos con Mini, Swarovski y, naturalmente, está la colaboración con Moroso, la prestigiosa firma italiana de mobiliario. ¿Cómo selecciona estos proyectos? ¿Cómo encajan en la estructura que nos ha descrito?
Para mí es muy importante trabajar con libertad. Por esta razón, tenemos nuestras propias fábricas, para no depender de las decisiones de otros. Evidentemente, también trabajo con otras empresas. Pero sólo trabajo con gente que me gusta. Un encargo no depende de lo grande que sea la compañía, ni nada de eso, sino de que me sienta cómodo con el equipo, de que la relación personal con sea buena. El mayor ejemplo es mi labor con Moroso. Es la única empresa de mobiliario con la que colaboro y cada año presentamos juntos un par de piezas. De la misma forma, empecé a diseñar para la marca deportiva Onitsuka Tiger porque sentía curiosidad por colaborar con japoneses, conocer su forma de trabajar.

Con tantos proyectos en disciplinas tan diversas, ¿cómo es su proceso creativo en el diseño? ¿Se plantea de la misma forma el diseño como sus obras de arte?
Bueno, lo primero que tengo que decir, es que no tengo ordenador. Nunca he trabajado con un ordenador. De hecho, apenas estoy sentado frente a un ordenador. Estoy todo el día arriba y abajo por el estudio, hablando con los creativos. En general dibujo alguna pieza, o trabajo un boceto sobre algún concepto que me interesa. Entonces lo explico al equipo de diseñadores de producto y, entonces, trabajamos en equipo sobre mi idea. Hay una gran sinergia y, bueno, son excelentes profesionales así que las ideas que surgen son increíbles y hacen que mis ideas sean mucho más potentes de cómo nacieron. Por otra parte, muchos de los proyectos de arquitectura parten de mi obra artística y la mayoría de colecciones surgen de un proyecto arquitectónico o encargo concreto. Es por esa razón que nuestro mobiliario suele tener un diseño tan particular. Eso no sucede con ningún otro estudio en el mundo. Por eso lo que creamos y fabricamos en Quinze & Milan tiene un aspecto completamente diferente a lo que hacen los demás. Nuestro punto de vista permite que estos sean más humanos.

En muchas ocasiones ha confesado que le gusta la velocidad, le encanta conducir coches rápido, y que esa es una de sus principales inspiraciones. ¿Sus creaciones son una traducción de su forma de vivir? ¿Qué más le inspira?
Me encanta la velocidad. Sí, me gusta conducir rápido. Pero no sólo eso, a veces creo que toda mi vida va a 300 km/h. Es una sensación de poder que me encanta y me relaja. Pero no se trata sólo de eso. No, hay un mensaje real detrás de todo lo que hago. Te pondré un ejemplo: estoy preparando una exposición donde vamos a rediseñar y reconstruir totalmente Bruselas. En este proyecto se podrá ver mi idea de la velocidad. Trata sobre los cambios de percepción y de valores que hay entre generaciones. Son enormes. Por eso creo que deberíamos reflexionar sobre nuestras capitales y reconstruirlas, conservando lo bueno, naturalmente pero adaptarla a los cambios y humanizarlas. También me interesa la luz, trabajarla como parte de la arquitectura. Muchas de las casas y proyectos que hago están concebidos como capas de luz, donde ésta tiene el mayor protagonista, su color, la textura que crea, los cambios o movimientos que se pueden crear, etc. De nuevo, es fundamental la labor de mi equipo que transforma estas intuiciones en aplicaciones tecnológicas reales. Muchas veces nos comparan con una banda de rock: quizá seré el cantante y escribiré las canciones, pero sin los instrumentos que me acompañan, no puedo hacer nada.

Ha colaborado en el diseño interior tanto de la Biblioteca de Seattle de Rem Koolhaas o la casa de Brad Piit, pero también ha diseñado el Villa Tinto, un burdel de Amberes, donde además, trabajó con presupuesto. Háblenos un poco de las particularidades de este proyecto.
Es uno de los mayores prostíbulos de Europa y teníamos muy poco presupuesto. Fue un ejercicio excelente. Tuvimos que hablar con todas las prostitutas (la mayoría mujeres, pero también hombres y transexuales). Aprendimos muchísimo. Uno siempre teme las cosas que no conoce y hablando con estas chicas supimos que eran personas que por determinadas circunstancias habían elegido ese camino y, bueno, era su forma de ganarse la vida. Naturalmente, nos hicieron saber enseguida que la seguridad era la primera preocupación. Así que este factor, creamos un sistema de seguridad para ellas, y la cuestión higiénica, unidos al bajo presupuesto supuso un reto muy interesante para todo el estudio. De hecho, creo que si he llegado a donde estoy en tan poco tiempo ha sido porque siempre he aceptado los riesgos, sin miedo. Y este era un proyecto que pocos diseñadores hubieran aceptado…

escrito por Cristina Díaz a las 9:05 pm  

No hay comentarios »

No comments yet.

RSS feed para comentarios en este post. TrackBack URI

Deja un comentario