Friday, January 25, 2008

“La fotografía es ante todo curiosidad”

“Palau de les Arts #03, Valencia 2006″ de Raúl Belinchón.

En “Patio de butacas”, el fotógrafo retrata estos espacios fuera de uso, resaltando aspectos arquitectónicos y reflexionando sobre lo colectivo.

Raúl Belinchón (Valencia, 1975) ha presentado “Patio de butacas” en MasArt Galería (Barcelona). Siguiendo la línea trazada ya en “Ciudades subterráneas” (2003-2004), donde retrató los pasillos y escaleras de acceso a estaciones de metro de medio mundo completamente desiertos, esta última serie fotográfica muestra salas de teatro y cine. A este objetivo ha dedicado más de tres años en los que ha rastreado capitales como París, Londres, Moscú o Milán, entre otras, en busca de estos espacios. “El proyecto arrancó con una estancia en la Casa Velázquez (Madrid) y empezó con los teatros y cines de la Gran Vía. A raíz de frecuentar estos lugares me planteé ampliarlo y comencé a investigar qué ciudades tienen tradición en artes escénicas. Solicité una beca de Caja Mediterráneo, que me dio la posibilidad de desarrollar un proyecto más cerrado. Fui a Moscú y San Petesburgo. Allí constaté que hay otras tipologías de espacios que reflejan las diferencias culturales. Más tarde pude ir a Japón, y confirmar que cada sociedad tiene nociones distintas del espectáculo”.

Mirar al otro lado

El resultado de este viaje son más de doscientas imágenes, de las que se muestra una selección en la sala barcelonesa, todas ellas con un espectacular tratamiento del color, un gusto por las composiciones equilibradas y perspectivas destinadas a remarcar los elementos arquitectónicos, algo presente también en las fotografías de estaciones de suburbanos. “Hay similitudes en lo formal”, cuenta el artista, “pero cambia el concepto. Quería mantener la uniformidad presente en la serie anterior, pero dedicarme a otros temas. La idea esta vez era cambiar el punto de vista sobre estos espacios que sólo conocemos desde la óptica del espectador” En las fotografías algo nos desconcierta y es precisamente, la falta de escenario o pantalla. “El centro de atención siempre es el espectáculo, aquí me planteé darle la vuelta y retratar en cierta manera al público”. Sólo que no lo hay. De nuevo, la mirada de Belinchón quiere enseñarnos aquello en lo que habitualmente no reparamos. Si antes eran lugares de tránsito, esta vez son salas donde nos sometemos de manera voluntaria a una oscuridad y entretenimiento que hacen que pasen a un segundo plano. Y, también otra vez, se trata de hablar de lo colectivo a partir, precisamente, de la ausencia.

La curiosidad como guía

Aunque la obra de este fotógrafo, ha evolucionado tanto en temas como en tratamiento, y lo documental ha venido a sustituir un acercamiento más de reportaje. “Puede parecer que mis trabajos anteriores tienen poco que ver con estas últimas series. Es posible que cambien visualmente, pero parten de la misma idea, de seguir e investigar determinadas historias o personas. Aunque antes tenía un enfoque más periodístico como sucedió en ‘Stripper’ o ‘Culturistas’” En estas series se trataban aspectos igual de humanos (el comercio del deseo y la sexualidad, la obsesión extrema por el cuerpo que lleva a desfigurarlo), a partir de retratos de estos personajes y el mundo que les rodeaba. “En ocasiones, entras en contacto con una persona o realidad determinada y piensas: ‘tengo que hacerlo’”. Así sucedió en 2004, cuando siguió durante meses a Franco Mattione, en el proyecto del mismo nombre, un ciudadano romano que, disfrazado de centurión, se gana la vida posando para los turistas. “La fotografía trata sobre curiosidad, de conocer gente, entrar en lugares que no son los tuyos, investigar. En definitiva, es un medio para conocer. Obviamente, soy consciente de que lo que hago ahora es diferente, simplemente, las personas evolucionamos y cambian nuestra forma de trabajar. Queda, eso sí, la idea de que la fotografía me sirve para conocer historias y personas que es lo importante. Y son éstas las que me llevan a probar nuevas formas de explicarlas y cambiar y experimentar la manera de mostrarlas”.

Espacios habitados

Sin embargo, su próximo proyecto, del que nos brinda un avance, seguirá la línea marcada por estas últimas series, las de “hablar de la gente, pero sin la gente”. “Estoy investigando sobre el mundo de los clubs de alterne. Quiero fotografiar los interiores de las habitaciones de las prostitutas, pero también vacíos. Me interesa la idea de lo que sugiere un espacio a partir de cierta decoración, la iluminación, etc. Porque si aparece una persona, lógicamente, la vista del espectador se va a centrar en ella”, algo que puede resultar especialmente impactante en esos ambientes, así que el fotógrafo se plantea “hablar de las personas que habitan o circulan por este espacio, a partir de sus características” Para Raúl Belinchón, la mejor manera de explicar una historia es tan sólo sugerirla. Y es que la sutileza, en ocasiones, puede ser una invitación a la reflexión.

escrito por Cristina Díaz a las 9:56 am  

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