Thursday, January 24, 2008

La puesta en escena de lo político

“Z (No Time for Love)” (1999) de Asier Mendizabal es una reproducción del cartel de “Z un film de Costa Gavras”

El Macba presenta una selección del trabajo reciente de Asier Mendizabal, donde analiza las estrategias y símbolos de discursos vinculados a movimientos obreros o la contracultura de los 80.

¿Definen las ideologías unas fórmulas de expresión determinadas o acaban siendo esa representación la que da forma a las ideas? En un arriesgado ejercicio de simplificación se podría decir que Asier Mendizabal (Ordizia, Guipúzcoa, 1973) lanza esa pregunta en la exposición que ha inaugurado esta semana en el Macba. La muestra recorre su trabajo desde 1999 hasta la actualidad e incluye algunas piezas producidas de manera específica para el centro barcelonés. En esta exposición sin título, que se compone de escultura, fotografía y vídeo pretende “recoger una serie de trabajos que, hasta ahora, se habían expuesto en lugares menos visibles, menos centrales, creando una nueva línea de lectura y, de paso, recuperarlos para un público más amplio”, cuenta el artista.

Cine sin cine

La instalación “Cinema” (1999) abre esta exposición. En ella, una pancarta con una cita del filme “Classe de Lutte” (1969) se refiere al cine, no como arte, sino como herramienta para liberar a los trabajadores. Bajo ella, unos caballetes y un tablero sostienen botellas de agua y vasos en lo que parece ser la antesala de una asamblea popular o reunión subversiva. Las referencias a los “nuevos cines”, las corrientes rupturistas que emergieron en los 60 con clara voluntad política, es decir, no sólo de denunciar sino de influir y transformar la realidad, aparecen a lo largo de la exposición aunque de una forma, digamos, poco cinematográfica. En “Z (No Time for Love)” (2000), el artista reproduce “a mano” y de forma repetida el cartel del filme de Costa-Gavras “Z” (1969), mientras que el cartel del documental sobre el País Vasco “Hors d’État” (1983) se transforma en dos piezas escultóricas, en la obra del mismo nombre. “Al interesarme la forma de la ideología, es decir, como la forma determina en gran medida las ideas de la identidad o lo colectivo, recurro a este momento en el que el cine se entiende desde una vocación más militante. Ésta visión genera representaciones que más tarde se acabarían instalando como formas.” Es decir, en este caso, el mensaje político acaba deviniendo un estilo.

Estética DIY

A un análisis similar somete otras manifestaciones culturales, como la música punk, que para el artista es un claro ejemplo de este “viaje de ida y vuelta” entre forma y contenido. “Este movimiento es un claro ejemplo de ese proceso. Cristaliza en una serie de formas que podría parecer que banalizan la política, pero también es cierto que aparecen en un momento en el que la juventud podría haberse visto tentada por un concepción más escéptica y nihilista de lo político, de lo social”, explica Mendizabal. Las menciones al punk (con The Clash como referencia principal) sobrevuelan tanto la obra como el discurso del artista, aunque aparecen de manera explícita en su obra en 16 mm “No time for love” (2000), que toma el título de una canción que popularizara Hertzainak, una banda del llamado rock radical vasco de los años ochenta, como también en esculturas Überbau (2005) o “R,M,L,U,F (Stencil)” (2007), donde se alude a elementos de la cultura del “háztelo tú mismo” propia de este movimiento.

Tácticas del pueblo

Igual que las manifestaciones anteriores responden a una cierta “puesta en escena”, otras expresiones que llamamos “populares” también pueden diseccionarse en busca de características formales que, en cierta forma, les hacen merecedoras de tal adjetivo. “Hay una serie de comportamientos que son populares porque participan de una técnica, de un lenguaje muy concreto, no sólo porque formen parte de un contexto cultural. No es tanto esa idea bucólica, de tradición, que creemos, sino ciertas estrategias formales que son específicas de lo popular”, cuenta Mendizabal. Se podría decir que algo es popular porque, en cierta manera, “nos suena” como tal, independientemente de su arraigo en la historia o vinculación a un determinado pueblo.
En algunas de sus obras rastrea cuales son estas tácticas. En la videoinstalación “Zer eskatzen du herriak!” (2004) suena una fanfarria mientras vemos las calles desiertas de una ciudad, mientras que en las fotografías de “Bilbao” (2002-2003) vemos la construcción de las “txoznas” (una caseta en la calle que hace las veces de bar) para las fiestas populares de dicha ciudad.
A pesar de los referentes que maneja, como las subculturas delos ochenta o el cine de los sesenta, Mendizabal lanza una mirada analítica y exenta, de manera voluntaria, de nostalgia: “Me he autoimpuesto dos limitaciones. Mi trabajo tiene dos polos que trato de esquivar en todo momento: la nostalgia y la ironía” Estas aproximaciones, estrategias de lo más común en el arte contemporáneo, ponen distancia entre el artista y el objeto, argumenta este creador, “algo que no quiero permitirme en mi obra. Prefiero aludir a las referencias tal y como son”.

escrito por Cristina Díaz a las 9:58 am  

1 Comentario »

  1. Cuanto cuento tiene este pavo. Dedicate a la escritura.

    Comment by pedro lozano yarque — 27 October, 2009 @ 2:24 pm

RSS feed para comentarios en este post. TrackBack URI

Deja un comentario