Sunday, April 6, 2008

Si no puedo dibujarlo…

“Composition (Couple Fishing)” de Annie Pootoogook.

Cuatro artistas demuestran la actualidad de la técnica del dibujo y exploran su capacidad para responder a las grandes preguntas del ser humano.

“Si no puedo dibujarlo, es que no lo entiendo”, esta cita de Albert Einstein fue el punto de partida que sirvió a Frederic Montornés para responder a la propuesta de la galería MasArt de “organizar una exposición de obras sobre papel”. La frase descontextualizada del físico le sugirió la noción de que esta técnica refleja una forma de conocimiento, un esquema de lo que uno es y de cómo es lo que le rodea. Esa idea también la trasmiten las obras de la muestra colectiva que la sala barcelonesa acoge durante estos días y que vienen a probar que el dibujo sigue en plena forma.

“Cuando me propusieron comisariar una exposición sobre esta disciplina, empecé a reflexionar y me di cuenta de que es la expresión plástica más esencial”, cuenta Montornés. Al tratarse de una forma artística primigenia, le interesó ver cómo con ésta se podía plasmar la primera y más íntima pregunta que se formula el ser humano, ¿quiénes somos? Esa cuestión está presente en la muestra: todos los artistas participantes hacen referencia a la figura humana. “La selección se basa en la idea de proponer miradas sobre el dibujo muy diversas y que, además, provienen de lugares del mundo totalmente alejados”, continúa el comisario.

Buscando la diversidad

Y la procedencia, estilo y técnica no podrían ser más diversos. Así, Annie Pootoogook vive en Cape Dorset (Canadá) y tiene origen esquimal. Su trabajo, realizado en lápices de colores y de aspecto naïf muestra escenas de la cultura inuit y cómo este pueblo ha ido adaptando sus costumbres a la vida occidental. Por su parte, Joana Cera, única representante local, ha presentado una serie de obras de tinta y acuarela donde muestra manos y rostros reducidos a sus líneas más puras. La pareja artística Munteam / Rosenblum (de origen austriaco e israelí, respectivamente y que trabajan entre Viena y Londres) aportan retratos a lápiz con frases hechas de recortes de prensa, mientras que Ricardo Lanzarini, que procede de Montevideo (Uruguay), realiza composiciones a través de minúsculos personajes que rozan el surrealismo.
“Su idea de lo humano es completamente distinta, del trazo simple y la búsqueda de la individualidad de Joana Cera contrasta con la referencia a la masa, al individuo en el seno de la sociedad de Lanzarini” De la misma forma, mientras Munteam / Rosenblum buscan reflejar la juventud en sus dibujos y pinturas (siempre bajo la influencia de la publicidad o los medios de comunicación), Pootoogook es “pretendidamente ingenuo”, según el comisario. “Son líneas diferentes para un mismo formato: el retrato, que van de lo inocente a lo grotesco, de lo sofisticado a lo poético”, explica Montornés.

Relatos y relaciones

La idea original, nos cuenta el comisario, era agrupar las piezas según su autor, en lo que hubiera acabado siendo una exposición al uso sobre esta la actualidad de esta técnica. “Pero luego me di cuenta de que se podían crear pequeños relatos a partir de elementos comunes en cada uno de los dibujos”. Y ahí radica una de las labores del comisario: vertebrar las obras para darle un significado nuevo, donde cada uno de los artistas, pese a estar alejados tanto conceptual como geográficamente, aporta al otro nuevos matices. Por ejemplo, una mano de Cera, con un corazón en su interior, da un aire de tristeza al joven con los brazos abiertos de Munteam / Rosenblum. “Una vez montada la exposición me he percatado de la presencia del tacto, en parte, por los dibujos de manos de Joana Cera, que abren la mayoría de las series”. Pero también gestos, “la idea de equilibro”, emociones y sentimientos en una exposición donde sorprende gratamente la sutileza y la precisión de la propuesta. “He querido favorecer un montaje dinámico, que estimule al espectador a hacer su propia lectura de las obras. No he querido sentenciar nada, sólo sugerir”

¿Vuelve el dibujo?

Últimamente hemos asistido a un auge tanto de la pintura como del dibujo en los artistas más jóvenes. “Es un formato que está al alcance de todos”, explica Montornés. Y, pese a que es la primera idea que viene a nuestra mente, no se refiere a que es una técnica más asequible que la fotografía o el vídeo para los creadores. El comisario se arriesga y tira piedras sobre su propio tejado: es más accesible para el público que, a menudo, parece el gran olvidado por las propuestas contemporáneas. “Esta tendencia viene a equilibrar, en mi opinión, cripticismo al que se ha llegado en otros formatos”. Y es que ·hay obras que casi precisan manual de instrucciones”, comenta irónico. “Quizá la imagen de una persona dibujando en la intimidad de su casa, con un lápiz y un papel es muy cercana para el público y significa una puerta de entrada para la obra. Es un lenguaje muy comprensible. Además, no creo que en ningún momento el artista haya dejado de dibujar” Aunque en los últimos pareciera todo lo contrario.

escrito por Cristina Díaz a las 1:28 pm  

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