Tuesday, April 1, 2008

“El diseño debe ser respetuoso con el medioambiente”

La lámpara Garland, un diseño de Tord Boontje para Habitat.

Tord Boontje (Enschede, Holanda, 1968) probablemente es uno de los máximos representantes de una vuelta a lo figurativo, incluso lo poético, en el diseño, donde mezcla las referencias a la naturaleza con los clásicos de la disciplina, aunque sus piezas, a menudo, suelen esconder la tecnología más puntera.

Formado en diseño industrial en Eindhoven y el Royal College of Arts de Londres, sus primeras colecciones lanzadas la pasada década rompieron con el minimalismo imperante y lanzaron nuevos conceptos que ahora parecen imprescindibles, como el reciclaje o la idea de compaginar las ediciones limitadas y piezas únicas con otros productos accesibles para un público mayoritario. Algunos de sus productos se han convertido en auténticos clásicos del diseño contemporáneo, como la serie “Wednesday” de lámparas de papel troquelado producidas Artecnica, su asequible “versión” para Habitat o las hermosas y barrocas arañas “Blossom” creadas en colaboración con Swarovski. Su larga colaboración con Moroso ha dado por resultado una colección de mobiliario, donde los elementos vegetales son, una vez más, protagonistas. Ningún producto queda fuera de la creatividad del estudio de este creativo, ahora instalado en París, desde textiles y alfombras (producidos por Kvadrat y Nanimarquina, respectivamente) hasta colaboraciones con el mundo de la moda (junto a Alexander McQueen) o grandes encargos para instalaciones públicas (donde destaca la obra para British Airways en el aeropuerto de Heathrow o la fachada de un edificio en Convent Gardem, ambos en Londres).

Siempre he pensado que sus piezas reciben un tratamiento similar a la moda, me refiero a que muchos de sus diseños parecer “vestir” a los objetos, como las lámparas Wednesday, o algunas de las sillas de Moroso. También por el uso de estampados, que parecen muy inspirados en este sector.
Sí, es cierto que la moda es un referente que aparece de forma constante en mi trabajo. Aunque no en el sentido al que te refieres. Para mí, se trata de una potente fuente de inspiración pero por su particular dinámica. La moda se mueve a una velocidad mucho más rápida que otras disciplinas creativas. La tendencia que tarda en afianzarse años en el diseño de producto, por ejemplo, apenas si dura unos meses en el vestir. Esta rapidez le permite mucha más experimentación y cambios a los que debemos estar atentos desde otros sectores.
Tanto sus diseños como su filosofía parecen emparentarse con lo artesanal, aunque en realidad utiliza mucha tecnología en el desarrolló de sus productos. ¿Podríamos decir que le acompaña un espíritu de artesano?
Desde niño me ha gustado hacer cosas, crear, por eso elegí esta profesión. Y ese es un espíritu que te acompaña para siempre. No entiendo a esos diseñadores que no se preocupan por los aspectos técnicos y simplemente tienen a otras personas para que se ocupen de que los productos se hagan realidad. Creo que es muy importante hacer tus propias maquetas, desarrollar prototipos y, en ocasiones, dejarse llevar un poco por este proceso, ver a qué objeto te conduce. Aunque, obviamente, hay productos cuya complejidad no te permite hacerlos por ti mismo, ni en tu estudio. En esos casos, es importante trabajar con empresas que te den la posibilidad de desarrollarlos y respeten tu proceso creativo.
Hablando sobre el proceso creativo, leí que su parte preferida era al principio “antes de que todo se empieza a complicar”. Su metodología, en cierto modo, es bastante cercana a la del artista.
Totalmente. Dibujo mucho “a mano”, hago cientos de bocetos y, al inicio de los proyectos, trabajo de manera muy espontánea, dejándome llevar por la intuición.
Desde su estudio desarrollan proyectos en todas las escalas imaginables. Desde pequeños objetos que se reproducen masivamente a ediciones limitadas “de autor”, pasando por instalaciones casi artísticas para espacios públicos. ¿En cuál de estos ámbitos se siente usted más cómodo?
No tengo preferencias ni creo que unos sean mejores que otros. Es cierto que en mi estudio hemos trabajado sobre grandes escalas, como edificios, hasta lo más pequeño, como joyería. Esta diversidad obedece a una decisión muy firme que tomé en el pasado: no limitarme a una categoría única de productos. Creo que las particularidades técnicas que se plantean en cada proyecto son muy diferentes y, precisamente, es esa complejidad lo que los hace interesante. Por supuesto hay diseñadores que se limitan a decir “sólo hago sillas”, por ejemplo, y es todo lo que hacen durante su carrera. La verdad es que no se me ocurre nada más aburrido. En cambio, si estás trabajando en encargos muy diferentes, cuando después de un tiempo recibes el encargo de diseñar una silla, de repente, se convierte en una experiencia excitante otra vez.
Uno de sus primeros éxitos fue la colección TranSglass, donde utilizan botellas reciclados para crear una serie de objetos decorativos. ¿Cómo se acercó a este material? ¿Fue por dar un mensaje relacionado con el medioambiente o fue Emma Woffenden, su compañera, como dicen, quién le introdujo en el trabajo con vidrio?
Pues diría que fue una mezcla ambas cosas. En principio era una razón económica, Emma tenía un taller de vidrio y reciclando no teníamos que invertir en materias primas. Aunque obviamente, no se trata de un proyecto sobre reciclaje, sí que éramos conscientes de que dábamos un mensaje positivo sobre la conservación del medioambiente.
¿Tiene en cuenta esta cuestión en todos sus proyectos?
Por supuesto. La problemática medioambiental se ha convertido en una especie de obligación para todos los diseñadores, algo que debemos tener en cuenta en nuestro día a día. No sólo debemos crear productos que den esta idea sino también tenerlo presente a lo largo del proceso de creación y fabricación. Es decir, economizar recursos, reciclar, hacer un consumo eficiente de la energía, etc. No creo que debamos hablar de ecodiseño y diseño “normal”, sino que todos estos presupuestos deben incorporarse en nuestro trabajo, creando objetos perdurables, por ejemplo.
Otra de las primeras colecciones Rough & Ready pretendía ser una reacción contra el aspecto limpio del mobiliario de la época. Igualmente, su diseño que tiende a la figuración, irrumpió en un momento bastante minimalista, impulsando toda una corriente. ¿Trata de “provocar” o simplemente hace lo que le apetece en cada momento, independientemente de la moda imperante?
Sí, es verdad (risas). Creo que es una especie de necesidad o una forma de evitar el aburrimiento. Ciertamente todos vamos reaccionando de una u otra forma “en contra” de lo que nos rodea, pero me refiero en un sentido positivo, proponiendo nuevos modelos e ideas. Se trata de avanzar y madurar. También es cierto que mi prioridad es emocionar, trasmitir emociones a través de los objetos.
Su estudio es muy fiel a las marcas. Algunas compañías, como Artecnica, Moroso o Swarovski, le acompañan desde hace años.
Es consecuencia de mi manera de entender este trabajo. Para mí es muy importante llegar a un cierto entendimiento con la marca. No se trata tanto de hacer un único proyecto o cada cierto tiempo sino de construir una relación más duradera. Es el caso, por ejemplo, de Artecnica, con quien empezamos con proyectos muy experimentales, que eran interesantes pero en absoluto comerciales, y luego fuimos evolucionando en paralelo y, bueno, tenemos algunos éxitos en nuestro haber. Esta fidelidad de la que hablas también se debe a que todas las empresas con las que trabajamos no compiten entre ellas, más bien se complementan, en cuanto que cubren diferentes áreas del diseño.
Realmente, su trabajo abarca prácticamente todas las áreas del diseño, al menos en lo referido al ámbito doméstico (mobiliario, textiles, iluminación, etc.) ¿Qué le queda por hacer?
Creo que me interesa realizar más proyectos relacionados con la arquitectura y la naturaleza, trabajar en edificios. Aunque también estoy francamente emocionado con los nuevos colecciones que preparamos. Ahora estamos ultimando nuevos diseños de mobiliario con Moroso así como una exposición para la Feria del Mueble de Milán. Y, por primera vez, estamos desarrollando una línea de utensilios de cocina, de nuevo en colaboración con Artecnica.

escrito por Cristina Díaz a las 5:58 pm  

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