Monday, April 21, 2008

Huida de cerebros

Vista del exterior de la sala Maribel López Gallery (Berlín).

Desde hace unos años el goteo de artistas que abandonaban las ciudades españolas para vivir en Berlín se ha convertido en un potente flujo que, siendo optimistas, podemos pensar que dará renombre internacional a nuestros creadores, pero que en un análisis más pesimista, nos puede llevar a creer que este país quedará huérfano de creatividad. Con el tiempo, a la lógica atracción de los artistas por la bohemia berlinesa se han añadido otros profesionales como diseñadores e incluso galeristas que ven en la capital alemana una posibilidad de concentrarse más en su trabajo y menos en cómo pagar el alquiler.

Ese es el caso de Maribel López que ha abierto en Berlín una galería que lleva su nombre. La sala se inauguró el pasado mes de diciembre con una exposición del artista Francesc Ruiz y estos días acoge una instalación de la joven creadora islandesa Elín Hansdóttir. “El precio del alquiler y la posibilidad que ofrece la ciudad para vivir con poco, a la vez que se recibe mucha información y se disfruta de tiempo para trabajar, es un gran atractivo”, cuenta la galerista desde la ciudad alemana. Su sala pretende dar a conocer artistas con propuestas novedosas, en su mayoría españoles, en parte porque “es el contexto que mejor conocemos”, pero también “porque los podemos contrastar con creadores internacionales y dar más proyección a nuestra escena artística”. Sobre este fenómeno éxodo masivo, López cree que se debe también a “la gran potencia creativa de la ciudad”. En Berlín, continúa, las instituciones del artista y la galería “activan el panorama de manera más directa” mientras que “el público especializado tiene una gran cultura visual, mucho interés y una intensa voluntad crítica, lo cual implica una gran seriedad en la observación y aceptación de los artistas”. Por el momento, estos altos estándares no han impedido que la propuesta de Maribel López llamara la atención “hemos tenido un gran número de visitantes, aun tratándose de un proyecto tan joven”, nos explica satisfecha. La galerista valora este “éxodo” de manera positiva, ya que “el contacto con el lugar de origen nunca se pierde y se puede seguir colaborando a pesar de no vivir allí” De la misma forma, esta situación permite a los profesionales “acceder a información de primera mano y conocer a otros artistas con intereses y backgrounds distintos” Y, sobretodo, “establecer una distancia con el propio contexto, obliga a poner en crisis situaciones que pueden resultar muy cómodas pero, al final, poco estimulantes”. Ante esto, parece que muy pocos se resisten a iniciar su propia aventura berlinesa.

escrito por Cristina Díaz a las 7:17 pm  

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