Thursday, May 31, 2007

WK Interact: Las calles se mueven

Un par de intervenciones del graffitero WK Interact que aparece en la imagen de la izquierda haciendo una foto.

Uno de los grandes del street art y maestro absoluto del movimiento, WK Interact visitó Barcelona para presentar su primera individual en la galería Maxalot. Hemos tenido el privilegio de hablar con este artista pocas horas antes de la abarrotada inauguración de su exposición.

WK Interact es un tipo próximo y parlanchín. Un artista lúcido que, a fuerza de trabajar en la calle, tiene una visión única de las ciudades. Lleva más de dos décadas creando sus personajes, siempre dotados de cierta idea de movimiento y con una escala enorme, como intervención urbana, pero también en proyectos de colaboración con marcas como Nike o Adidas.

Al encontrarme con él en el altillo de la galería, le pregunto al llegar por Barcelona (típica forma de romper el hielo), agudo y totalmente alejado de tópicos, me contesta “Creo que se respira una cierta tensión entre turistas y ciudadanos. Tengo la sensación que hace unos años estaba bien pero, ¿puede ser que empecéis a estar un poco cansados de tanta gente?”. Y sólo lleva un par de días en Barcelona …¡menudo ojo clínico!

He leído que eres francés pero te fuiste a Nueva York hace un montón de años… ¿Qué sucedió?
Sí, emigré a los Estados Unidos con sólo 18 años. Me fui a Nueva York porque es uno de los lugares más inspiradores en cuanto a lo que pasa en las calles. Hay muchísimo movimiento. Así que decidí ignorar mi cultura y empezar una nueva carrera en NYC. En aquel momento, en Francia, habían pocas oportunidades para los artistas emergentes. Cada vez que intentabas hacer algo, te daban un sermón sobre crecer y madurar, buscarte un trabajo y todo eso. Creo que pasa algo parecido en las grandes ciudades de Europa. De repente, el turismo es la única industria, así que la gente acaba trabajando en ese sector o creando compañías relacionadas con él, para poder ganarse la vida. Así que si eres un artista y quieres vivir de tu arte, simplemente no puedes. O empiezas a hacer trabajos normales o, como yo, te sales pitando hacia otro sitio.

Últimamente, en cambio, hemos vivido un “renacimiento” de esta escena…
Es cierto, aunque la escena artística, la creación underground ha cambiado completamente desde que yo empecé a pintar. Ya no se hace “a mano”. Están con 3D y cosas así, mediante ordenadores. Además, la obra que creas ya no la ven tus vecinos, sino que puedes dirigirla a alguien en China, por ejemplo. Están pasando cosas muy interesantes, es un gran paso para nosotros. Nunca hemos visto unos cambios como estos antes. No puedo decir que sea malo, aunque no uso mail y casi no envío mensajes de texto, porque de hecho es mejor. Pero es más complicado para gente como yo, que le gusta trabajar con sus manos, pintando. Es un cambio radical.

Has hecho muchas colaboraciones con marcas. ¿Cómo te planteas estos proyectos?
Como te decía, todo ha cambiado. Incluso la idea de comprar arte. La gente, en lugar de coleccionar obras prefiere comprar cosas que pueda llevar, básicamente marcas: ropa, un par de zapatos, puede que un coche. Así que el presupuesto del público va a parar a estos objetos. Y las marcas nos contactan para promocionarlas, creando estos productos. Eso es bueno, claro, porque nos permite hacer dinero, pero también nos están vendiendo a nosotros en cierta manera, porque tenemos que hacer proyectos comerciales. Esto puede ser un problema, porque trabajas para un tío y sus productos van a venderse en todo el mundo, como parte de una marca, con un determinado mensaje. Es muy difícil mantener el equilibrio en esta situación… He hecho muchos tipos de trabajos, como diseñador gráfico, en la calle, pero también he sido camamero. Y de todo eso lo que he aprendido es a escuchar a los demás. Así que cuando me enfrento a una gran compañía, me siento allí y hablamos pero yo les escucho como clientes. Entonces ya no trabajas “de manera artística” pero igualmente, elaboro un concepto, lo desarrollo y les doy la máxima calidad posible. Por otra parte, colaborar con marcas es todo un reto, pero también una gran oportunidad para mí. A veces la escena del street art, las galerías, etc, rechazan ciertos proyectos. Yo no trabajo como otros artistas, no creo ítems, toyz, etc. sino que me gusta hacer grandes instalaciones, intervenciones en espacios enormes que, claro, cuestan muchísimo dinero y sólo las marcas se lo pueden permitir. Si me piden un packaging, por ejemplo, les sugiero de crear un entorno para esa rama de productos. Eso es lo que más me gusta. Además, al final, ese dinero me permite hacer otras cosas, como viajar, trabajar con grandes formatos, etc…

¿Y qué hay de los artistas más jóvenes? ¿Sigues la obra de alguien?
Empecé hace 20 años cuando la primera escena de street art estaba prácticamente muerto. La gente simplemente no pintaba. Ahora es el tema favorito de la prensa, les encanta escribir artículos sobre este asunto. Pero sinceramente, no creo que mi background esté en este arte. Me fijo más en la fotografía, el cine, la arquitectura, escultura, etc. Para mí, el arte es una herramienta de retarme a mi mismo y mis capacidades. Cuando era más joven, empecé a estirar las imágenes. Me di cuenta de que si estiraba lentamente las imágenes se creaba una ilusión de tres dimensiones. Eso fue todo un descubrimiento para mí. Además, vi que si las figuras eran un poco más altas que el tamaño “humano” parecían más reales. Así que ahora, cuando recibo un encargo para una tienda, un aeropuerto, lo que sea, me encanta pensar como puedo interaccionar con ese espacio en particular.

Todas tus obras tienen ciertas características en común, como el uso de la figura humana, de personajes, mucho movimiento, gestos fuertes, incluso diría que agresivos, si me permites.
Sí, sí, es agresivo. Yo vivía en el Downtown de Nueva York. Estaba rodeado de un vecindario muy deprimido. En aquel tiempo si ponías algo en la calle que tuviera relación con la belleza, tenías muchos números para que acabaran pintado pollas o destruyéndolo, porque en aquel entorno se hubiera tomado como una broma… Así que la idea que tuve fue pintar cosas relacionadas con lo que la gente hacía y veía en su día a día, y como era un lugar realmente malo y la gente tenía que luchar mucho para ganarse la vida creé este imaginario, que tiene una relación muy intensa con lo que vivíamos allí a diario. Hay mucha emoción pero también un sentido de adpatación a la calle y el entorno, mucha valentía. Porque creo que la obra que haces tiene que enfrentarse a la realidad de la vida.

Mientras venía a la galería, he visto en la calle algunas piezas tuyas. Supongo que sigues “bombardeando” en la calle…
Sí, lo sigo haciendo. Es lo más importante, ya sabes, ir dejando cosas en la calle para que tu imagen pueda ser vista, para que me conozcan en la ciudad, pero también para que se estropee, se descolora por el sol o la gente la arranque o pongan sus tags encima. La galería es un espacio neutral. Obviamente, no necesito hacerlo pero es muy importante para mí. Además, si no continúo trabajando en el sitio del que realmente procedo, sería como una falta de respeto para la gente. Creo que el público se preguntaría porqué ya sólo hago obra para galerías, para venderlas o al servicio de las corporaciones…

Recientemente tuvimos una conferencia y una acción de Graffiti Research Lab. Este colectivo neoyorquino está creando grandes obras con dispositivos electrónicos que hacen que el graffiti vaya un paso más allá respecto a las prácitcas tradicionales. En tu opinión, ¿hacia donde debe ir el street art en el futuro?
Creo que el street art va a crecer de una forma asombrosa, pero los museos y centros artísticos todavía no están preparados para todas estas herramientas nuevas, como los pósters, el paintball, las luces, las proyecciones, etc. Y los ordenadores, por supuesto son fundamentales, hacen que el arte crezca más rápido, ya que cualquier obra o avance técnico se puede comunicar al resto del mundo de manera sencilla. Esta escena no es nueva. Empezó hace veinte años, pero en algún momento dejaron de trabajar, no porque no tuvieran talento, sino porque los medios no hablaban de ellos, la industria editorial los ignoraba y las marcas no utilizaban su obra. También ha nacido un nuevo mercado para estos artistas, una nueva clase media que quiere tener cosas distintas, no quieren una casa toda Ikea y cosas así. Así que necesitan ser diferentes, poseer ítems que sean personales, que les permitan expresarse… Y gracias a los medios, tienen una cultura visual brutal o trabajan como diseñadores, en sitios web, etc así que necesitan información. Si pones todos esos “síntomas” juntos, el resultado es una excelente oportunidad para seguir creciendo.

escrito por Cristina Díaz a las 5:15 pm  

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