Saturday, May 10, 2008

El enigma Gundlach

“Après Ski auf der Avus”, un moderno editorial de moda de F.C. Gundlach para la revista Film und Frau (1956)

Retrató a la flor y nata del cine europeo y revolucionó la fotografía de moda aplicando técnicas de fotoperiodismo. Eligió trabajar en Alemania y ahora una retrospectiva rinde, por fin, homenaje a Franz Christian Gundlach.

Ahora que empieza el bueno tiempo, es bastante posible que este artículo se publique cercano a un editorial de moda situado en alguna playa exótica. Quizá la moda de verano se sitúe en algún barco o en algún paisaje lejano que respire exotismo. Las aficionadas a la moda viajamos, aunque solo sea con la imaginación, a mil y un rincones del planeta en las coloridas páginas de las revistas. Sin embargo, no siempre fue así y esa atrevida, incluso peligrosa, idea de lanzarse a un país remoto armados con una cámara, una modelo y un pasaporte tuvo sus pioneros. Uno de ellos, Franz Christian Gundlach prefirió abandonar el trepidante París de los años 50 para ver mundo al servicio de una cabecera alemana.
Ahora, cuando este fotógrafo sobrepasa los 80 y atesora en su currículo más de 300 portadas (y probablemente otros tantos sellos en su pasaporte) y 5000 páginas impresas, una gran exposición en su querido Hamburgo reúne más de 40 años de carrera y de descubrimientos tanto formales como técnicos del genial artista.

Europa, año cero

Cualquier estrella europea de cine, de Simone Signoret a Romy Schneider, las modelos más importantes de las últimas décadas, con la legendaria Wilhemina a la cabeza (que más tarde fundaría su propia agencia) con la que colaboró durante años, pasaron por el objetivo de un fotógrafo que, a diferencia de algunos de sus colegas actuales, prefiere hablar de trabajo, de técnica y compromiso con la disciplina que de famosos y glamour. Aunque estos elementos estuvieran de lo más presente a lo largo de si vida, los principios fueron duros. F.C. Gundlach quiso dedicarse al arte en el peor momento y en el lugar más inadecuado: la Alemania de posguerra. La suerte quiso que este fotógrafo veinteañero por aquel entonces se encontrará en el epicentro de la revolución del New Look de Dior (y la génesis de la moda tal y como la conocemos). “Fueron unos años fantásticos. Reinaba la sensación de que todo empezaba de nuevo tras la guerra. La moda, con Christian Dior a la cabeza, devolvía la feminidad a la mujer. Pero no sólo cambiaba el aspecto, el espíritu también era otro. Obviamente, estamos hablando de couture, que no llegaba a todas las clases sociales, pero sí llegaba el sueño. Las mujeres, y la sociedad en general, querían soñar, olvidar de la guerra que acaba de asolar Europa”, nos cuenta el fotógrafo en conversación telefónica.

Aventuras y contrastes

Pero lejos de quedarse “cómodamente” en París, donde retrató a la flor y nata del cine europeo de la época, y disfrutar de la gran expansión que vivía el mundo de la moda aceptó un puesto para la revista alemana Film und Frau (“cine y mujer”) que le llevó de nuevo a Hamburgo, ciudad a la que sigue estrechamente ligado y por la que, probablemente, sacrificara la fama que tienen otros compañeros de profesión de la misma generación. “No me arrepiento de no haberme quedado en Francia. Este encargo resultó maravilloso. Con sólo 28 años me ofrecieron estar entre los más destacados fotógrafos de mi país, y podía viajar por todo el mundo durante 40 años. Bueno, básicamente no se pueden hacer fotos de las colecciones de verano en Alemania con este tiempo horrible, así que íbamos a Egipto, a España, a Marruecos, a Sudáfrica…”, explica nostálgico. Y es que, aunque con gran modestia lo atribuya al clima centroeuropeo, lo cierto es que el gusto por paisajes de ensueño y lugares emblemáticos es una de las señas de identidad de este fotógrafo. Lo explica mejor Sebastian Lux que, junto a Klaus Honnef, Hans-Michael Koetzle y Ulrich Rüter, ha comisariado la exposición del Deitcherhallen de Hamburgo. “Al empezar empezó su carrera como fotoperiodista, incorporó las técnicas de ese género en la fotografía de moda. Sus editoriales de moda introdujeron nociones que ahora son muy comunes, como una cierta estructura narrativa o lo más característico de su fotografía, unas composiciones muy gráficas que, a la vez, son muy reconocibles. Gundlach buscaba fondos especiales, estructuras marcadas en la arquitectura o en la naturaleza y luego situaba a la modelo en contraste con ese fondo, donde destaca con líneas y colores suaves”.
Gundlach está de acuerdo con que el reportaje gráfico fue su escuela, aunque para cuestiones más mundanas. “Para mí fue una enseñanza fundamental para mi trabajo en la moda. Tienes que ser rápido, aprender a moverte en lugares extraños, saber cuatro cosas del idioma local para poder trabajar, usar la cámara en condiciones nada favorables, etc. Y luego todo eso lo utilicé en mis sesiones.” Disparar en Sudáfrica o en Egipto, por ejemplo, en aquellos tiempos no era precisamente un viaje “todo incluido” con estancia en un resort. “No industria del turismo era incipiente, así que estos viajes eran una aventura”. Y el fotógrafo no puede evitar relatar entre risas algunas de las anécdotas, desde una accidentada travesía ¡en barco, por supuesto! a Nueva York para hacer un editorial sobre pieles que acaba con los abrigos retenidos en la aduana a un relato que parece sacado del filme “La Pantera Rosa”: y es que yendo a fotografiar a Sophia Loren en Roma, vía Ámsterdam, le confunden con un ladrón de diamantes que acaba de dar un gran golpe en la capital holandesa. Eso sí, este viaje tuvo premio: la mayor sonrisa que la Loren pudiera dibujar. “Para la sesión decidimos usar un vestido bastante tapado. La actriz estaba tan harta de andar siempre con enormes escotes que no se lo creía y no podía dejar de sonreír”.

Un medio para el arte

La trayectoria que desarrolló en Film und Frau en los años sesenta y en la revista Brigitte (una cabecera que todavía pueden encontrarse en los quioscos germanos) hasta mediados los ochenta no es, ni mucho menos, la única relación que Gundlach tuvo con la fotografía. Apasionado de la disciplina en todos sus aspectos, “tiene un gran compromiso no sólo con la fotografía alemana sino con la disciplina en general”, continúa Lux “Además de fotógrafo fue uno de los primeros galeristas que dedicó su sala en exclusiva a la fotografía en Alemania”. En 1975, el fotógrafo puso en marcha PPS Galerie F.C. Gundlach, que a lo largo de sus siete años de vida organizó más de un centenar de exposiciones “con todos los grandes nombres que puedas imaginar, desde históricos a contemporáneos”, cuenta el comisario. Este amor por la imagen ha desembocado, casi de manera natural por el coleccionismo. La colección F.C. Gundlach, compilada bajo el lema “La imagen humana en la fotografía”, “tiene unas 10.000 piezas. Empieza en los orígenes de la fotografía, con retratos de Robert Adamson de 1840 y acaba, aproximadamente, con David LaChapelle”. Siguiendo este fondo, pueden seguirse “los cambios de la moda, la mujer y el arte mismo. Este género siempre muestra el espíritu de su tiempo. Puedes poner fecha de manera bastante aproximada a una imagen solo con verla. Así que eso es lo importante, no se puede decir si una es mejor que otra. Porque lo único que permanece constante es ese cambio.” Este inmenso fondo está cedido de manera permanente en la Casa de la Fotografía del Deitchtorhallen (que ahora acoge la retrospectiva) que él mismo inició en 2003, como también aparece entre los fundadores de la Trienal de Fotografía de Hamburgo, en el marco de la cual se celebra la exposición.
“Desde siempre me ha interesado promover la fotografía como un medio artístico más. Ahora esa afirmación parece natural, pero cuando empecé se consideraba una forma secundaria de arte”, nos cuenta el fotógrafo. “Cuando empecé a adquirir obras todavía se distinguía entre si las imágenes eran artísticas o tenían una aplicación, como la moda o la publicidad”. En cambio, él se he guiado por un criterio más simple y contundente: “si tras 30 años la imagen sigue emocionándote, mantiene el interés y nadie se pregunta con qué objetivo se hizo, es que es una buena fotografía”. Y la prueba de que esa regla funciona la encontramos, sin duda, en estas páginas.

escrito por Cristina Díaz a las 8:48 am  

1 Comentario »

  1. El Enigma Gundlach…

    Retrató a la flor y nata del cine europeo y revolucionó la fotografía de moda aplicando técnicas de fotoperiodismo. Eligió trabajar en Alemania y ahora una retrospectiva rinde, por fin, homenaje a Franz Christian Gundlach….

    Trackback by meneame.net — 2 June, 2008 @ 8:23 pm

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