Friday, June 6, 2008

La poesía y el brillo de lo inútil

La escultura más espectacular de la serie PixCell de Kohei Nawa.

La Fundació Miró cierra su ciclo “Kawaii!” con la exposición de Kohei Nawa, que llena la sala con objetos cotidianos cubiertos de grandes cuentas transparentes.

El programa de exposiciones dedicado a la joven creación japonesa concluye ahora con la única muestra protagonizada por un hombre. Tras las lolitas perversas de Aya Takano y Chiho Aoshima y los autorretratos (pintados o fotografiados) de Enina Matsui y Tomoko Sawada, llega la primera y única exposición consagrada a la escultura de este refrescante ciclo. Kohei Nawa (Osaka, 1975) pone el punto final con sus esculturas, alejándose del tono quizá excesivamente “mono” al que hacía honor el título (esa sería su traducción más aproximada al castellano), lanzando una reflexión sobre los excesos de la sociedad de la información y, de paso, retando los sentidos del espectador.
Un tomate de plástico, un zapato, un muñeco o un imponente ciervo disecado (que es una de las piezas centrales de la muestra), son algunos de los objetos que sirven de punto de partida de las esculturas de este joven artista japonés, formado entre Kyoto, donde vive y trabaja, y Londres. Estos elementos, muchas veces anodinos, se cubren con grandes bolas de cristal que los embellecen pero también distorsionan su forma hasta hacerla casi indistinguible. “El objetivo es recrear completamente ese objeto inicial, olvidar que tiene un referente”, cuenta Kohei Nawa.

Las apariencias (en Internet) engañan

Sin embargo, esos objetos están meticulosamente seleccionados y siguen un proceso concreto, imprescindible para entender la obra. “Adquiero estas figuras a través de Internet. Hago peticiones de lo que me interesa en determinado momento y la gente me manda fotos de ítems similares que tiene por casa”. A partir de estas imágenes, el artista elije uno y lo compra, para transformarlo luego en su taller en las espectaculares piezas que podemos ver desde hoy en la sala barcelonesa.
Nawa se la juega comprando online lo que luego serán sus esculturas, de la misma forma que todos nosotros lo hacemos al comunicarnos, establecer relaciones o informarnos a través de la red. Y es que el objeto real y la imagen pueden no tener nada que ver. “Como toda mi generación formo parte de ese follón, ese caos que es Internet”, explica el artista, “el proceso que sigo en mi trabajo no es nada raro, sino que es el mismo que seguimos en más y más aspectos de nuestra vida”.

“Pixelando” átomos

Y de la misma forma que una imagen digital es el origen de sus objetos, este creador parece querer reducir a píxeles la realidad. De hecho, la serie de esculturas que presenta en la Fundació Miró recibe el nombre de “PixCells” (un juego de palabras entre píxel y célula). “La idea es reducir a puntos ese objeto real, de la misma forma que lo haría una cámara digital, añadiéndole, por supuesto, una calidad material, táctil, debido a mi formación escultórica. Lo importante no es el objeto que se esconde debajo de las cuentas de cristal, sino el resultado final”, añade el artista.
En esta exposición, el joven creador nipón presenta un nuevo cuerpo de trabajo que parte de los mismos principios. En “Prisms” se plantea “encerrar un objeto en una sola de estas piezas de cristal”. Esta idea evolucionó hasta las cuatro obras que completan su exposición: se trata de cajas de acrílico que albergan en su interior otras tantas armas de juguete. El material plástico de los contenedores es un prisma que descompone la luz, permitiéndonos ver los objetos sólo desde determinados puntos de vista. “No me gusta lanzar mensajes políticos ni filosóficos de ningún tipo en mis creaciones. Sin embargo, parece que no me puedo quitar la violencia de la cabeza, que nos llega en todo momento desde los medios de comunicación”, confiesa el artista. En este caso, Nawa se ha valido de unos juguetes muy populares entre los niños japoneses: “son unas réplicas de plástico muy realistas de armas de verdad”. La omnipresencia de la violencia acaba desdibujándose, tal y como lo hacen esos objetos tan sólo desplazándonos unos centímetros frente a la pieza. “Sería peligroso que ciertas cosas, ciertos valores, acabaran perdiendo su significado”.

escrito por Cristina Díaz a las 8:55 am  

1 Comentario »

  1. HOla, me encantaron las esculturas del kohei nawa, que pasada! y no sabía todo el proceso de compra por internet, y las de Olafur Eliasson también, aunque la expo un poco floja, muy pequeñita.

    Comment by davidbru — 27 June, 2008 @ 12:59 pm

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