Monday, September 1, 2008

Naturalmente comprometido

Los “árboles solares” instalados frente al museo MAK de Viena, mobiliario urbano para la crisis energética, de la mano de este coincienciado diseñador galés.

Ross Lovegrove (Cardiff, Gales, 1958) y su estilo orgánico que transciende las fronteras del diseño, la ciencia y la arquitectura, han conquistado a miles de amantes del diseño, encumbrándole entre los creativos vivos más superventas.

Su carrera empezó en los años 80 desarrollando gadgets para Sony y Apple y, más tarde, en la prestigiosa Knoll en París (donde firmó el sistema Alessandrini de mobiliario de oficina). Es tras su vuelta a Londres, ciudad que sigue acogiendo su estudio en la actualidad, cuando se consolida su estética de reminiscencias naturales, cuyos máximos ejemplos son la botella de agua de Ty Nant o la silla Supernatural para Moroso. Producen sus diseños compañías de mobiliario e iluminación como Luceplan, Kartell, Cappellini o nuestra BD, pero también han contado con su firma empresas de tecnología (Olympus), del sector del lujo (Tag Heuer) e incluso la aviación (JAL, Japan Airlines). Conversamos con él durante la presentación de su nueva colección de baño para VitrA, que llega a nuestro país de la mano de Artquitect.

Presenta estos días MOD, su segunda colección para VitrA tras la aclamada Istanbul. Ambas líneas no podían ser más diferentes. ¿Qué cuestiones se ha planteado en uno y otro caso?
Trabajo con empresas grandes y conocidas. Pero también con otras que empiezan y quieren crecer. Es el caso de esta fantástica empresa turca, que ha trasformado ese interés por ser más conocida en una apuesta por mi estilo. Me han dado absoluta libertad creativa. Creen en lo que hago y eso es lo más importante para un diseñador. Además, la calidad de producción de esta compañía es increíble. La calidad y la cultura del diseño en VitrA es increíble. En la colección Istanbul quería llegar al mercado con algo que mostrará el potencial de mi trabajo, de mi lenguaje, y la gran calidad técnica de la empresa. En ese sentido, la primera era líquida, sin bordes y algo lujosa.
En cambio MOD parece más comedida, con menos de ese estilo “orgánico” que le ha hecho famoso.
Se podría decir que hay dos aspectos diferentes en mi trabajo, uno más racional y otro más emocional. Las dos colecciones para VitrA representan esos dos cuerpos de mi obra. En el caso de MOD, la nueva colección que presentamos, la idea es “menos”. El agua es la clave de la vida y empieza a escasear. Así que hay que diseñar con responsabilidad. En el caso de la colección, el grifo es más fino y tiene un aireador incluido. Digamos que nos “obliga” a utilizar menos agua. De la misma forma, el lavabo es muy poco profundo, porque un lavabo sirve para lavarse por las mañanas, ¡no para poner los calcetines en remojo! En serio, hemos racionalizado al máximo el consumo de energía y materiales en el proceso de fabricación. De ahí el nombre, MOD, de modular y moderno, pero también de modesto.
¿Se siente obligado a, en cierta manera, justificarse cuando se aleja de su estilo más característico? ¿Le pesa su estética “supernatural”?
Sí, con esta colección, por ejemplo, me preguntan ¿dónde está lo “orgánico”? Siempre he creído en la fuerza del diseño orgánico, rico fuerte e interesante. Es un tipo de trabajo que mueve las emociones, que no debe racionalizarse sino que simplemente se disfruta. La forma y las emociones, la belleza y los valores de lo orgánico. Aunque lo que aquí presentamos puede parecer totalmente contrario, pero no tanto porque naturalmente, ¡todo lo he diseñado yo!
Usted habla últimamente de fat free design, el diseño “sin grasas”, también afirma que le encantan los productos, pero odia “las cosas y la tontería de las marcas”. En su opinión, ¿qué es para usted el buen diseño?
Con esa idea me refiero a que creo en el diseño que produce riqueza y salud. Es decir, en eliminar aquellos elementos innecesarios. En definitiva, el diseño consiste en innovación, creatividad, en inspirar a la gente a tener una vida mejor. En celebrar el acto de construir cosasm en hacer arte asequible. Soy el tercer diseñador vivo que más vende en el mundo. Mi idea es unir arte, escultura y producción industrial, de esta forma puedo conseguir que mis objetos lleguen a un gran número de hogares. Y algunos de estos productos son caros, no tanto como una obra de arte, claro. Pero es así por el valor cultural que aporta el diseño, que hace que la gente compre productos en los que cree. Por otra parte, el diseño ha explotado completamente en los medios de comunicación. Es sexy y vende. Sin embargo, yo lo concibo como una herramienta de comunicación y una forma de diferenciarse. La globalización, la proliferación de imágenes de diseño en todas partes, acaba con las diferencias culturales. Para mí el diseño debe ser aventura y educación.
En sus últimas creaciones, tanto la esta colección, como su amplia investigación sobre la energía solar, que ha aplicado recientemente en los “árboles solares” frente al museo MAK (Viena), parece que la cuestión mediambiental está muy presente.
Soy un diseñador industrial, así que soy un puente entre diferentes mundos, entre la creatividad, la industria y la gente. Aunque también debemos tener otra función, cómo entender el mundo y cómo éste está cambiando, y no sólo estéticamente. Cada día leemos en los medios de comunicación sobre problemas de acceso a los alimentos, la subida del precio de los cereales, la falta de agua, etc. Y el diseñador no debe permanecer ajeno a esas cosas que son realmente importantes. Desde hace tiempo trabajo con energía solar, con materiales nuevos que tengan menos impacto sobre el medioambiente. No es un tipo de diseño, ni una moda, para mí es una corriente vital que debemos impulsar entre toda la profesión de cara el futuro.
Es sorprendente, porque parece que las grandes estrellas de su generación no le dedican especial atención a este problema. En cambio usted parece tomarse en serio este mensaje, sin abandonar ni criticar la profesión, como hizo recientemente Philip Starck.
Starck es un gran comunicador y creo que, en ocasiones, se vale de su relevancia para decir cosas completamente irrelevantes. Estuve en esta famosa conferencia y, vaya, no me puse contento precisamente. Desde que empecé he sabido que necesitamos fuentes de energía alternativas y empecé a experimentar con el diseño y la energía solar. La industria es a la vez el malo y el bueno de esta historia. Tiene una parte positiva, que nos permite ponernos en contacto con el público masivamente, y negativa porque, obviamente, es responsable de la problemática medioambiental. Así que trato de positivizar, de crear cosas bonitas y tener en cuenta todas estas cuestiones. Por ejemplo, ahora me interesa la producción local. Creo que es uno de los grandes retos actuales: volver a producir en Europa. Volver a un diseño donde la filosofía sea más importante que la escala de la producción.
Por último, seguirá este ritmo de una colección al año para VitrA…
Pues estamos trabajando en la tercera. Y versará sobre todos esos aspectos del diseño de los que hemos hablado. Será algo orgánico y sexy, pero también planificado con inteligencia.

escrito por Cristina Díaz a las 7:22 pm  

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