Saturday, November 1, 2008

¡Viva el exceso!

Un ejemplo del trabajo del barcelonés Álex Trochut: las tipografías creadas para el festival Cultura Urbana. La imagen forma parte de un póster diseñado por Inocuo The Sign.

Elegante y ordenado, eso sí. Así podríamos definir los exquisitos trabajos de Álex Trochut, un joven creativo que ha irrumpido en el mundo del diseño con su particular (y exquisita) mezcla de tipografía e ilustración. Calle 20 se rinde este mes al talento, rigor y oficio de este diseñador barcelonés.

No sucede todos los días, y menos en un evento dedicado al diseño, que una conferencia empiece con la historia del abuelo del ponente. Tampoco suele pasar que se expliquen los procesos creativos, ni que cada uno de los proyectos presentados arranque ovaciones y aplausos entre el público. Esta suma de humildad, un sentido del oficio casi de otra época y, sobretodo, un talento desbordante fue lo que presenciamos el pasado mes de mayo durante el festival Offf de la mano del diseñador Álex Trochut.

Sumamente joven, la trayectoria de este joven creativo es impresionante. Tras graduarse en la escuela Elissava, pasó por los conocidos estudios Toormix y Vasava (ambos en Barcelona) para ejercer desde hace tan sólo dos años de manera independiente. Su mezcla entre la ilustración y la tipografía y su estilo único barroco y voluntariamente “setentero” han irrumpido en un paisaje de corrección política y monotonía para seducir a grandes compañías como Nike, British Airways o el diario británico The Guardian, para el que diseño la primera plana del número del pasado año nuevo, aunque quizá el encargo que haya tenido más difusión sea la portada para el disco recopilatorio de los Rolling Stones (que, por cierto, es muy probable que incluya canciones anteriores al nacimiento del propio diseñador).

Letras en los genes

Puede que esta vertiginosa carrera no sea lo habitual en un joven diseñador gráfico. Desgraciadamente, tampoco es común su actitud reflexiva hacia los trabajos que realiza, que considera diferentes estadios de su discurso, de una vocación de experimentación. Quizá sea por que lo lleva en la sangre, aunque tardara en enterarse. Durante sus estudios (en la escuela Elissava de Barcelona) se encontró en el temario un nombre que le era de lo más familiar (nunca mejor dicho), Joan Trochut, su propio abuelo. “No llegué a conocerle. Para mí, era el pintor, el artista de la familia, teníamos cuadros suyos por casa, etc. Era hijo de un impresor, su padre le introdujo en la cultura del diseño y la imprenta y se dedicó a investigar la capacidad técnica pero también expresiva de las piezas de plomo”, nos cuenta el propio diseñador en su ascético estudio en el barrio de Poblenou. Al parecer, la precocidad parece que también está en el código genético. “A los 20 años hizo la tipografía “Super-Veloz” que tuvo gran repercusión. Es una pena que el gran boom de su trabajo se acabara con la llegada del offset”. Esta tipografía del señor Trochut es uno de los hitos del diseño tipográfico patrio y cuenta con no pocos artículos y ensayos dedicados a desentrañar este complejo sistema creado en 1942 y formado a partir de tipos móviles combinables entre sí, permitiendo crear (y estamos hablando de una imprenta mecánica “de las de antes”, de tipos de plomo construídos o manipulados a mano, no de un programa informático) infinitos caracteres, logotipos e incluso tipografías completas.

Receta creativa

Esta vuelta a las raíces llegaba de la mano de Andreu Balius (tipógrafo y “loco” de la histora de los tipos) y Joan Carles Cassassín (que ahora es responsable de BaseLab, una división sólo dedicada a esta disciplina en la sede barcelonesa de Base), que por entonces formaban Typerware, un estudio que en los albores de la tipografía digital y con la cultura de clubs (ellos, que parecen tan serios en la actualidad) como banco de experimentación tipográfico en la Barcelona de los 90. Junto a estos dos referentes de la disciplina digitalizó la SuperVeloz, la mencionada gran obra de su abuelo. “Fue una experiencia de mirar las cosas con mucha calma antes de ponerte a dibujar nada. Me interesa esa visión más técnica e histórica que tienen estos dos tipógrafos, quizá sea una asignatura pendiente que tarde o temprano tendré que saldar, por mí mismo pero también con mi abuelo”.
Esa experiencia es uno de las tres vías que parecen converger en el talento de Trochut actualmente, aunque el paso por varios estudios fue también crucial. “Tras la carrera me fue muy bien pasar por dos estudios berlineses -Moniteurs y Xplicit- que me aportaron una visión más racionalista y ’suiza’ del diseño, este tipo de formación también continuó en Toormix” Este último ya de vuelta en Barcelona y aunque relativamente joven sigue esta línea a la que se refiere el diseñador, es decir, al estilo que nació en el país centroeuropeo que pone énfasis en el rigor, la limpieza y la legibilidad y cuyo máximo y más popular exponente es la tipografía Helvetica.
Aunque no sólo de tecnicismos vive Álex Trochut. Y es que tal y como habla de sus proyectos parece divertirse un rato. Aprender a desparramarse más allá de las cuestiones academicistas de la disciplina fue el siguiente paso en su carrera. Y eso sucedió en Vasava. “¡Allí descubro la libertad con Bruno Sellés!”, refiriéndose al director creativo del estudio barcelonés, “fue cuando me dejé las patillas largas” Habla de manera tan entusiasta como metafórica, claro está. “Con él aprendí a disfrutar, a divertirme con cada proyecto, desarrollando una vertiente más visual de mi trabajo. En cierta manera fue como si a un niño le dieran total libertad para dibujar lo que quisiera, con unos clientes además que te lo permitían”.

¿A quién quieres más?

Así que, desde hace un par de años, se establece por su cuenta después de: recordar el oficio del tipógrafo del histórico Joan Trochut, aprender las reglas del “buen diseño” canónico para, más tarde, encontrar la libertad absoluta. Quién crea que esto de ilustrar es cosa de momentos de inspiración y talento innato, se equivoca. Aunque algo de eso también hay, por supuesto.
El resultado es la configuración de un estilo, a medio camino entre la ilustración y la tipografía que cuenta ya con insignes referentes internacionales. Eso sí, Trochut no se casa ni con una disciplina ni con otra. “Lo que hago es fruto de mi amor por la tipo y por la ilutración. Es un amor doble e idéntico”, ha declarado en numerosas ocasiones. Es también un lenguaje más subjetivo y complejo, donde el texto pasa a ser un motivo más del dibujo, perdiendo a menudo legibilidad para ganar en valores expresivos. Digamos que el textos en los diseños de Álex Trochut no siempre pueden leerse “a la primera”. Ni falta que nos hace poder entender, por ejemplo, la espectacular portada que realizó para la revista Beautiful Decay (por cierto, pone “The hyper Spectrum”) o para la cabecera Xfun (donde en una brillante textura acuosa en rojo y negro se esconden las palabras “type” y “soul”, tipo y alma, ¿podría ser más revelador?)

Estilo expresivo

Para el creativo, este estilo de diseño “más expresivo” cuenta con claros referentes. “Al principio, me interesé por los diseñadores americanos de los años 70, antes de la llegada del ordenador, que impuso un estilo limpio y neutro”. Nombres clásicos como el de Milton Glaser (autor del célebre logo de “I love NY” y el póster con la silueta de Bob Dylan) salpican sus argumentos, “son creadores que reaccionan a la corriente europea de corrección con un estilo más libre”. La llegada de las herramientas digitales, “nos hizo volver a lo frío y lo sintético” que para Trochut alcanza el punto de congelación en los años 90. “Ahora hay un efecto de rebote, una vuelta a la ilustración, a la mezcla de disciplinas y al uso indistinto del ordenador y el dibujo”.
Esa nueva mezcla tiene sus pioneros (es un decir, el mundo del diseño va tan rápido que estamos hablando de tendencias que, a lo sumo, tiene 4 o 5 años de “antigüedad) en nombres como Marian Bantjes (tipógrafa e ilustradora canadiense, que colabora de manera habitual con Stefan Sagmeister o el estudio londinense Pentagram y cuyas letras acompañadas de auténticas florituras trazadas con primorosa precisión con boli BIC que ordenador mediante) o el británico Si Scott. “Rompió tipografías muy neutras, dándoles un efecto fluido, sumamente ornamental, añadiéndole un valor orgánico”, cuenta Trochut, para acabar zanjando “también es uno de los tíos más copiados últimamente”. De hecho, él mismo ha colaborado con el estudio del inglés, Non-Format, en un proyecto para Nike, donde robustas tipografías de resonancias setenteras se ven alteradas para de manera sumamente lírica simular movimiento y velocidad). Imitados o no y alguno con cierto componente hype, no nos engañemos, estos y otros creativos abrieron la vía para salir de esquemas cuadriculados y dar rienda suelta a la fantasía. A mano o a máquina.

Los colores de la paleta

Si algo sorprende a los que asisten a una de las conferencias (desgraciadamente, se prodiga menos que otros colegas de profesión) es la conciencia de cómo su trabajo evoluciona y cada proyecto tiene relación con el siguiente. Cada diseño suma un nuevo paso en su discurso. Por otra parte, no tiene problemas en compartir ese itinerario de su obra con los compañeros de profesión en charlas y entrevistas. “Intento ser consciente de los recursos que voy utilizando en cada proyecto. Son, digamos, los colores con los que pintas un dibujo. Cuando recibo un nuevo encargo, reflexiono sobre estos ‘tonos’ y, partiendo, de ahí, vas añadiendo nuevos colores a la paleta”. Como todos los diseñadores, en el conflicto arte-industria (una discusión presente en cualquier cena con más de dos creativos ¿hay que plegarse siempre a los deseos del cliente o se debe defender la creatividad y la estética por encima de todo?), parece tener clara su posición: “Al fin y al cabo, esta profesión consiste en solucionar un problema, eso no quiere decir que tu estilo tenga que desaparecer, pero sí adaptarse” Y, con una elegancia de la que el señor Joan Trochut se sentiría orgulloso, hace una sutil crítica a la tendencia a “desaparecer” bajo sus trabajos de muchos estudios del panorama actual “Quizá es cierto que últimamente todo el diseño se parece bastante y acabamos como ‘inmunizados’ contra determinadas estéticas”.

Brillo y fluidez

Esa neutralidad no tiene nada que ver con el sello que logra imponer Trochut en su obra, de la que siempre asoma el orgulloso lema de “más es más” (en oposición al cauto “menos es más” del arquitecto Mies van der Rohe). “Tiendo al horror vacui”, nos cuenta esta vez en conversación telefónica en una pausa en su intensa jornada, “tanto que el último ejercicio que hago en cada proyecto es eliminar cosas”. Y aunque el resultado final tiende a lo barroco, “siempre estoy explorando un único recurso”, cosa que no sucede la noche antes de la entrega, cuando el derroche de experimentos le hacen darle al botón de “suprimir” varias veces.
Y es que los proyectos parten siempre de alguna experimentación visual. “Son recursos que se te van ocurriendo y vas guardando en un cajón hasta que puedes adaptarlos al concepto o idea que te pide un cliente”. El efecto glossy rememorando los tiempos del aerógrafo, utilizados en las mencionadas portadas, o el estudio de las formas que toman las manos que fundidas con la calidad fluida de este diseñador pueden llegar a ser una ilustración para ilustrar un artículo de videojuegos (para la revista Fotogramas), el exquisito póster “Liquid” o convertirse en unas tempestuosas olas del mar en un proyecto para, de nuevo, Nike.

Tortura creativa

“Hay que putearse a uno mismo”, dice entre risas, “para no caer en fórmulas” y no repetirse. Ese productivo “puteo” (con perdón) le ha llevado a lo largo de su trayectoria a pasar de “tunear” tipografías de los 70 a confeccionar sus propias letras. “El elemento más puro que tiene el diseñador para jugar es la tipografía, si a eso le añades la libertad y los recursos de la ilustración, más figurativos, se abre todo un campo a explorar”. De ahí que más recientemente se haya alejado de los tipos clásicos para crear los textos a base de texturas, de la adaptación de spaghettis (una suerte de divertimento donde convierte bolígrafos, lápices, cordones de zapatos o chorros de ketchup y mostaza en textos) y cintas de vídeo (el logotipo del colectivo de motion graphics D-Vein, otros discípulos de Vasava con los que, por cierto, comparte estudio) o letras que estallan como si estuvieran rellenas de pintura o pompas de jabón, otorgándole una calidad tangible (¡y divertida!) a lo que es pura abstracción. “Me interesan también los dibujantes de cómic, que crean tipografías a partir de sombras, de elementos gráficos pero también que la imagen y texto se fundan”. La confusión entre fondo y forma, donde el segundo plano sobresale, “en un efecto escheriano” presente en, por ejemplo, la portada que realizó para el primer número de este año del diario británico The Guardian, es otra de las señas de identidad del creativo barcelonés, cuyo cajón de recursos visuales parece no tener fondo y anuncia futuras sorpresas.

Los favoritos de Trochut

Super Expresso
Italiano residente en Barcelona, Michele Angelo ha colaborado de manera puntual con Trochut. No es casualidad que ambos hayan salido de la cantera por antonomasia del diseño barcelonés: Vasava. Formado en pintura, diseño gráfico y de producto, aplica a sus diseños una cualidad “manual”, fruto de su amor lo hecho a mano que no duda con mezclar con las tendencias más recientes. Las texturas y los personajes que respiran cierta melancolía son sus puntos fuertes. El diseñador de cafeínico sobrenombre presume de poder trabajar para diversos países con clientes que no le coartan su estilo ni le piden que copie a firmas famosas (algo de lo más habitual en el sector). Álex dice de él “Me encanta su trabajo con las texturas, hecho con pintura, una extraña mezcla de alegría y tristeza”
www.superexpresso.com

Serial cut
Un viejo (es un decir pero como hemos dicho, todo en este campo se mueve a gran velocidad) conocido del gran público, ya que durante tres años ilustró (con gran sentido del humor y creando escuela) la sección de sexo del País de las Tentaciones (ahora EP3). El trabajo de Sergio del Puerto, ya convertido en un estudio, destaca por su trabajo tipográfico en 3D que, sin embargo, mantiene cierto aire retro. Ha colaborado con grandes empresas como Nike, Microsoft, Telefónica o Mtv, manteniendo un pie en la modernidad indie de la mano de revistas patrias como Neo2 o Vanidad o cabeceras internacionales como WAD Magazine y firmas de moda. Trochut destaca “la finura del trabajo de este gran diseñador gráfico y director de arte”
www.serialcut.com

Siggi Eggertsson
Eggertson es un ilustrador islandés afincado en Londres, de pasmosa juventud (tiene 24 añitos) y vocación precoz. Autodidacta, viajó de un minúsculo pueblo de Islandia a Reykjavík y, al poco tiempo, ya trabajaba mano a mano con su profesor de tipografía. Culo de mal asiento, y antes de graduarse, vivió en Nueva York y Berlín antes de instalarse en la capital británica. Con un estilo único, de reminiscencias folclóricas (su proyecto final de carrera fue un gran quilt, una colcha de patchwork, con sus recuerdos de infancia) y un uso del color inédito, fue seleccionado por la revista Print como uno de los diseñadores más brillantes por debajo de los 30 años. “Ha reinventado el píxel, con sus mosaicos modulares abstractos”, sentencia Álex.
www.vanillusaft.com

Jeremy Fish
Conejitos y calaveras, lo mono y lo abyecto parecen darse la mano en la obra de este artista californiano que reparte su arte entre camisetas, tablas de skate y toyz (muñecos de vinilo para coleccionistas), entre otros admíniculos, así como en numerosas marcas de moda deportiva. Ex-patinador, repartió su corazón entre el monopatín y la escuela de arte, y ahora es una de las figuras eminentes del arte urbano a pesar de que él resume su trabajo como “una combinación de personajes y símbolos simples”, que parten de los cuentos de los hermanos Grimm para desembocar (y aquí coincide con nuestro entrevistado) en la ilustración y el cómic de los años 60 y 70. Álex Trochut siente predilección por su “mezcla entre el estilo urbano, los dibujos animados y los tatuajes”.
www.sillypinkbunnies.com

Parra
Diseñador e ilustrador holandés de trazo rápido, pocas palabras (quien intenta entrevistarlo sale escaldado) y un pie en el mundo del monopatín, tiene su propia compañía de ropa deportiva (Rockwell Clothing). Desde su estudio en Amsterdam, es director de arte de compañías como Colorblind Skateboards y Ben G, entre sus clientes figuran Nike, Etnies, Zoo York y la cerveza Heineken. Su estilo tiene un regusto sesentero pero con un descaro y frescuro totalmente contemporáneos. La ilustración y la tipografía “a mano”, así como el uso de colores primarios, con azul y magenta a destajo, son algunas de las claves de su éxito. Otro alumno aventajado, con tinta en las venas como Trochut, que de él dice “Es sencillo, gráfico y potente. Su padre fue un gran ilustrador por allá por los 70, ha sabido encontrar su propio estilo, con pie en el pasado y otro en el presente”.
www.rockwellclothing.com/parra

Yehrin Tong
La obra de Yehrin Tong no se parece a nada que hayas visto antes. En ocasiones sus ilustraciones parecen una revisión en clave futurista del Art Decó, otras veces, es el Op Art el estilo que manda en la pantalla de su ordenador… Todo ello mezclado con cierto tono entre la viñeta satírica y la propaganda. Aunque probablemente podrían aplicarse otros cientos de adjetivos y referencias de campos externos al diseño. Entre sus clientes encontramos publicaciones (GQ), bandas musicales (Bishi, Swayzak) o firmas de moda (Maharishi). «Me encanta su investigación con patterns y el uso que hace de la tipografía modular», comenta Trochut sobre su colega.
yehrin.proteinos.com

escrito por Cristina Díaz a las 3:45 pm  

No hay comentarios »

No comments yet.

RSS feed para comentarios en este post. TrackBack URI

Deja un comentario