
Con el mercado del arte sufriendo las consecuencias de la recesión, sólo la creación india parece sobrevivir a la tormenta. El diverso arte contemporáneo del país asiático despierta el interés de compradores y aficionados. ARCO le dedica su próxima edición al país asiático con la esperanza de que “el milagro indio” esté a prueba de crisis.
El arte contemporáneo, como cualquier otro sector, también es presa de modas. Si 2008 vio la explosión final de la moda China (con cotizaciones astronómicas y la multiplicación de exposiciones y publicaciones en todo el mundo), este recién empezado 2009 tenía los visos de consagrarse al “milagro indio”. El país asiático contaba con todos los ingredientes para ser la enésima sensación (¡próxima parada: Irán!) en el mundo del arte: una pujanza económica impensable, una nueva clase media emergente que copia de Occidente el gusto por el lujo y el coleccionismo y, cómo no, ciertas dosis de exotismo y vocación de descubrimiento por parte de los compradores europeos y norteamericanos.
Con esos antecedentes, era lógico que India fuera el país invitado de ARCO, la feria de arte contemporáneo que pone en marcha una edición marcada por la recesión, la próxima semana. El evento ofrecerá una gran ocasión para entrar en contacto con la creación actual india, “una sociedad de sociedades”, marcada por la diversidad y las diferencias abismales en lo económico y cultural. Además de sumergir Madrid en una invasión india de exposiciones y actividades durante las fechas de la feria. Cabe esperar que la crisis no impida que la riqueza de la creación contemporánea india llegue a un nuevo público.
Mercado indio
El crecimiento del mercado del arte en India ha sido del todo pasmoso y supera al muy publicitado boom del arte chino que llenó páginas durante los últimos meses. El país asiático multiplicó por más de cien el valor de las subastas realizadas entre 2001 y 2006 y ha ofrecido a sus inversores la friolera de un 2000% de beneficios. Las casas de subastas internacionales han ido abriendo oficinas en el país y además han proliferado las empresas locales que, a diferencia de sus homólogas europeas, no hacen ascos a Internet (no en vano, uno de los grandes sectores de crecimiento ha sido la tecnología). Ciudades industriales como Mumbai o Bangalore, sin la tradición artie de Nueva Delhi, han visto emerger decenas de galerías jóvenes de cuyos muros cuelgan obras que demuestran poco miedo a la experimentación formal y la provocación conceptual.
Esta pujanza ha sido meteórica, como nos cuenta Menene Gras, jefa de exposiciones de Casa Asia y comisaria de una de las actividades off Arco (la muestra “Narrativas de India en el siglo XXI: entre la memoria y la historia”). “La emergencia del arte indio responde al crecimiento de la economía del país y a los movimientos del mercado internacional. Se podría decir que el arte contemporáneo de la India llegó a Europa en la Bienal de Venecia de 2005”. Este evento acogió la que sería la primera muestra de artistas indios en el exterior en décadas. A partir de ahí, el interés no ha dejado de crecer, con la exposición “Edge of Desire: Recent Art In India”, que recorrió Estados Unidos, México y Australia o, en estos mismos la gran colectiva “Indian Highway”, en la prestigiosa
Una gota en un torrente
Narraciones sin prejuicios
Aunque las comparaciones sean odiosas, hablando con estos expertos, a menudo sale China a relucir. El miedo a que “el milagro indio” se convierta en un “fenómeno inflacionista” como sucedió con el arte chino, cuyo mercado se ha ralentizado, planea sobre las conversaciones. Pero mientras el arte made in China, de acuerdo con los expertos, tiende a adaptarse a los gustos de los coleccionistas occidentales, India mantiene unas fuertes raíces locales, con unas cualidades propias y sin miedo a los riesgos. “Es un arte que realmente no se aferra a un soporte. Los creadores indios investigan y se arriesgan”, explica Menene Gras desde su despacho en la sede barcelonesa de
Local y global
Por su parte, la mundialización y el pasado colonial determinan “el trasfondo teórico”, de acuerdo a la comisaria. “Los
Abriendo nuevos caminos
Los discursos sobre la identidad histórica y geográfica de los que hablan los comisarios han jugado a favor de las mujeres artistas que, según Menene Gras, “no viven ninguna discriminación y habla en pie de igualdad con la producción artística de sus colegas masculinos” Esto permite que no hablen tanto de “la condición femenina”, y aquí parece que Gras y Krishnamachari se hayan puesto de acuerdo, “del sujeto ‘translocal’, de esa identidad fruto de la globalización qué es fruto del cambio”. Eso sí, nos recuerda, “Estamos hablando de un país de grandes diferencias entre el mundo rural y el urbano, e incluso de constrastes abismales en el seno de las sociedades urbanas. Y los derechos de la mujer pueden variar de la misma forma.”
“Las artistas indias han desarrollado lenguajes propios, el problema es que el legado colonial sólo ha permitido que determinadas mujeres de unas clases sociales muy concretas puedan acceder a la escena artística”, su colega indio parece darle la razón. “Sólo determinadas artistas, con unos orígenes determinados, que han tenido acceso a la educación que ha limado sus habilidades y cultivado cierta sensibilidad, puede dejarlo todo para consagrarse a la creación. A diferencia de los hombres, que pueden abandonar sus ocupaciones, sean cuales sean, para dedicarse al arte”. Afortunadamente, y como las excelentes imágenes de estas páginas demuestran, esto está cambiando. “Artistas como Tejal Shah, Shilpa Gupta o Bharati Kher, por citar algunos ejemplos, “están abriendo caminos para el resto de creadoras”.

Después de Slumdog Millionaire tenemos mucho más que pemsar y decir sobre este nuevo influjo indio. Tiempo hace que la China se apoderó de ese ímpetu. Ahora es este país, aún más remoto que comienza a poblar nuestro imaginario.
Felicitaciones por tan buen weblog. Te visitare con frecuencia.
Comment by Alice — 26 April, 2009 @ 12:50 am