Wednesday, April 8, 2009

La familia (y tres más)

Una imagen promocional de la serie United States of Tara, que ahora se emite en Paramount Comedy.

Toni Colette encarna a Tara, una madre sureña con trastorno de personalidad múltiple que da título a “United States of Tara”. La serie, que narra la complicada vida familiar de la protagonista, es la producción más reciente de la revelación indie del pasado año, Diablo Cody.

La familia, esa fuente inagotable de amor, apoyo, conflictos y problemas emocionales, ha sido uno de los grandes temas de las series de televisión. Comprender los entresijos y tensiones que laten bajo esa institución o mostrarla como estructura perfecta base de la sociedad son acercamientos que hemos visto a lo largo de décadas en el medio. Eso sí, la familia ya no es lo que era y (afortunadamente la tele tampoco) desde hace unos años hemos visto como las series introducían variables sorprendentes para hablar de un tema universal. Familias mafiosas de ambigua moral, familias extensas fruto de la poligamía y el furor religioso, familias de funerarios con desmedida afición por el conflicto existencial… Los parámetros han cambiado tanto como la sociedad pero todas las producciones vienen a sugerir lo mismo: la época de Bill Cosby ha quedado atrás. La foto de papá, mamá y repeinados niños sonrientes ha dejado paso a un retrato que, tan poco realista como el anterior, abre la puerta a tensiones, miedos y confllictos.

Indie de postín

Dos sobresalientes figuras del cine han venido a añadir ampliar ese retablo contemporáneo de la familia televisiva. Una extraña pareja formada por Steven Spielberg (en calidad de productor) y Diablo Cody (como creadora y guionista) firman United States of Tara, la serie que llega a Paramount Comedy tras una exitosa primera temporada al otro lado del Atlántico. Cody fue la revelación del pasado año cuando firmó el guión de la habitual sorpresa de los óscars: Juno. La historia de la marisabidilla adolescente que se queda embarazada, da el hijo en adopción y, de paso, descubre al amor de su vida, todo ello amenizado con guiños cinéfilos y melómanos le valió a la guionista debutante (y una rebelde para los estándares de Hollywood: look entre gótico y pin up y un conveniente pasado de stripper, con coartada pos-Camille Paglia, relatado día a día en un blog) la preciada estatuilla dorada y, de paso, un cheque en blanco con la industria audiovisual. Su siguiente movimiento sería cuanto menos sorprendente, esta atípica serie de televisión.

Familia feliz

El planteamiento es, de salida, bastante radical: a la típica familia de clase media, de suburbio con su casita ajardinada y su monovolumen le añaden un ingrediente extra. Esta vez, el trastorno de personalidad múltiple que sufre la madre (genialmente interpretada por Toni Colette). Así, a los problemas habituales de la típica familia con hijos adolescentes (la rebeldía e incipiente vida sexual de la hija mayor, la no menos incipiente homosexualidad e inadaptación del hijo menor, los conflictos de la pareja, etc) se le añade la visita de los “alter egos” de Tara. Estos “invitados especiales” hacen gala, cómo no, de personalidades extremas. Alice el estereotipo de mujer perfecta de los años 50, el ama de casa que pobló las ingenuas comedias de situación durante la década dorada de Estados Unidos. Una mujer consagrada a las tareas del hogar, a complacer a todo el mundo y cuya pudorosa educación en materia sexual choca en el seno de una familia actual. Cuando esta inquietante perfección abandona el escenario, puede llegar Buck, una suerte de camionero, maleducado, violento y sexista o T, una adolescente arrabalera de moral relajada y complementos estridentes que provoca con sus modales deslenguados.

Cita con Diablo

La idea inicial fue de Spielberg, nos cuenta en el descanso de la grabación de la serie la propia Cody. “Supe que quería hacer una serie de televisión sobre una madre con personalidad múltiple. Se acercó a mí con esa idea y me dejó intrigada. Escribí el piloto de “United States of Tara” y tuvimos las suerte de que lo eligiera como serie”. Este encuentro supuso el acelerado paso de Diablo Cody de la pantalla grande a la pequeña. “No elegí tanto la televisión más bien ¡ella me eligió a mí!”, explica a TVManía por correo electrónico. “Pero estoy encantada con el cambio, porque este es un medio lleno de acción, de trabajo en equipo. Estoy disfrutando la camaradería y el ritmo de la televisión”.
La guionista, suponemos, debe estar acostumbrada a los cambios, no en vano pasó de bloguera, periodista con escarceos en los clubs de strip-tease a premiada por la academia. “Por supuesto que ha habido cambios radicales en mi vida [tras el Oscar]. Creo que todo el mundo quiere piensar que el éxito no les va a cambiar, pero es muy difícilque no te afecte esa experiencia. Por mi parte, pasé de ser un persona con una visión muy pesimista de la vida a alguien que vio como sus sueños más salvajes se hicieron realidad. Mi filosofía de vida cambió por completo. Ahora creo que las cosas pueden pasar. Creo más en mí misma como artista, pero también confío más en el talento de otras personas. Sé que eso puede sonar extremadamente honesto, pero es así”
Y vaya si puede pasar cualquier cosa ,como que Spielberg “te ponga” una sitcom en Showtime. “Gané el Oscar en un momento absurdamente temprano de mi carrera, así que no tengo razones para que ese éxito que ya he vivido dirija mi carrera, y me siento muy agradecida por ello. Ahora me siento libre para explorar otros géneros y experimentar como guionista También, pasé directamente de hacer Juno a hacer televisión, así que me enfrento a una aventura completamente nueva. Un auténtico reto”, continúa. Los admiradores de esta inusual guionista encontrarán algunas de las claves que hicieron de la pequeña Juno un exitazo.

Tensión en el adosado

La desconfianza ante la institución familiar, el retrato tenso de lo que sucede por detrás de la perfecta foto de la América de suburbio y un gusto por los personajes “raritos” son algunas de las muestras del “efecto Cody” que desfilan por esta atípica sitcom (que, en la línea de Californication, también de Showtime, adopta el formato de media hora y oscila entre el drama y la comedia sin definirse en uno u otro género). Aunque si hay un rasgo en común con Juno es que el espectador puede detectar algo de autobiográfico en lo que sucede en la pantalla, sobretodo con cierta inadaptación en sus protagonistas. “Creo que me puedo relacionar con ese arquetipo, por supuesto”, parece que hemos acertado con el diagnóstico, “¡Pero también creo que todos nos percibimos a nosotros mismos como inadaptados! De pequeña, claro que me parecía a Juno, con una personalidad desbordante para una ciudad tan pequeña. De mayor, me veo también un poco como Tara, luchando por encontrar una identidad y ser auténtica. Mis personajes definitivamente son proyecciones de mis propias ansiedades. Escribir es como una terapia para mí”.
El álbum familiar catódico ha acogido a esta nueva familia disfuncional, que se suma a las antes mencionadas. En Estados Unidos, el público ha aceptado esta propuesta y una segunda entrega está en camino. “Ya hemos firmado otra temporada. Es fantástico”, explica encantada Cody. “He notado que mucha gente cree que es una serie bastante rara. Estoy orgullosa de eso, no quería que Tara se pareciera a ninguna otra cosa hecha en televisión. Quiero que los espectadores se sientan retados, porque la mayor parte de la programación es tan simple y condescendiente… Espero que el público en Europa sepa apreciar el esfuerzo que hemos hecho. Queremos que la serie se sienta como algo realmente artístico”.

Mujer desesperada

Una madre de familia de clase media ve su personalidad escindida en cuatro. El estrés lleva a Tara a convertirse en Alice, el paradigma de esposa perfecta que alumbró la televisión en los años 50 (una mezcla entre Lucille Ball y Bree van de Camp de Mujeres desesperadas, para entendernos); Buck, un hombre de mediana edad, ejemplo de basura blanca, machista adicto por igual a la cerveza y al porno o T, una adolescente malcarada y gritona que luce canalillo y tanga en dosis muy por encima de las recomendadas por la OMS. A esta troupe debe convivir con los problemas habituales de una familia con dos hijos adolescentes que llevan con una sorprendente serenidad los desmanes de los alter egos de su madre.

El código Cody

Con un currículo audiovisual de poco menos que dos líneas, los expertos parecen haber identificado algunas constantes en el trabajo de la exstripper más famosa del mundo y nuevo mito erótico de jóvenes con ínfulas intelectualoides. Aquí van algunas de las claves del estilo Diablo:
El adolescente marginado que se parapeta tras oscuras/refinadas referencias culturales para reafirmar su personalidad. En su debut cinematográfico el terror de serie B y el punk daban pie a diálogos entre la protagonista y el futuro padre adoptivo que sólo pueden definirse como un torrente de esnobismo de adolescente freak.
En “United States of Tara”, por citar un ejemplo, Marshall, el hijo pequeño se vale de Thelonius Monk para disimular las trifulcas familiares. Cody parece siempre reivindicar la figura del inadaptado que se sobresale gracias a su ingenio y estilo sobre la masa adocenada de la América profunda.
La ciudad de provincias y el suburbio parecen ser los entornos donde la peculiar guionista se mueve a sus anchas, frente al glamour de las grandes ciudades.
En una y otra producción los jóvenes hacen gala de una sexualidad tan desbordante como patosa que les traen no pocos problemas (ni Juno ni la hija mayor de Tara parecen haber oido hablar de los anticonceptivos).
Ídolo de gafapastas, la oscarizada guionista presta especial atención a sus bandas sonoras, trufadas de (no tan desconocidas) joyas indies. Si a Juno le acompañaban Belle & Sebastian (autores de numerosos himnos para treintañeros que también aparecen en la nada underground “Cómo conocí a vuestra madre”) o Moldy Peaches en su accidentado periplo a la edad adulta, Tara y su familia tienen por improbable banda sonora a grupos como The Polyphonic Spree, The Kills o músicos que apenas si acaban de salir de MySpace (Kat Edmonson, Miracle Fruit), que alimentan foros de fans ansiosos por tener estos temas en su iPod.

escrito por Cristina Díaz a las 10:49 am  

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