Wednesday, May 20, 2009

¿Revancha o paternalismo?

Imagen de una de las performances de la artista Marina Abramovic, que forma parte de la muestra elles@centrepompidou.

La exposición elles@centrepompidou es una selección de piezas de los fondos del centro de arte parisino realizadas por mujeres. Algunas de las artistas más relevantes de nuestro país escogen de entre la muestra las obras y creadoras que más les han influido, y aprovechan para cuestionar este tipo de iniciativas.

Ruth Gómez

La más joven de estas creadoras selecciona a Eija Liisa Athila (en la imagen) y a Jeu de Paume de París, le interesó a la vallisoletana Ruth Gómez, cuyas obras (animaciones y dibujos) se ha expuesto en el CAC Málaga, el CGAC de Santiago de Compostela o en la sala Rekalde de Bilbao y forman parte de la colección del Musac, por su capacidad de “relatar dramas humanos, ficciones fruto de su observación y su experiencia”. De la videoartista finlandesa destaca “su lenguaje fílmico a medio camino entre el realismo documental más puro y el cine fantástico”. Mientras que la veterana artista serbia, que tiene en el centro parisino una obra fundamental de la performance Art is Beautiful, artist must be beautiful, la creadora española habla de su capacidad para “inquietar” y para “no dejar indiferente” a nadie. Esa “carga psicológica” y su “rebeldía” han influido tanto en el trabajo audiovisual de Gómez como su innegable belleza estética. Para ver esa influencia tendremos que esperar hasta otoño para ver su doblete de exposiciones: en la Mário Sequeira.

Dora García

La creadora española afincada en Bélgica acepta a regañadientes nuestra petición. “No me gustan las exposiciones de ‘artistas femeninas’ porque ya en su nombre entrañan una discriminación”, espeta en un mensaje enviado a la carrera desde su móvil, “y una actitud paternalista insufrible”, zanja cuando aun no nos hemos recuperado. A pesar de todo, elige a sus favoritas: “me interesan Hannah Höch, que ilustra estas líneas, Rosemarie Trockel y Theodora Tanning”. Tres autoras de épocas y estilos distintos: Höch (sobre estas líneas, uno de sus collages) formó parté del movimiento Dada en Alemania, Trockel es una artista contemporánea de fuerte discurso feminista y crítico, mientras que Tanning es una creadora norteamericana del principios del siglo pasado. Eso sí, ninguna de ellas “tienen nada que ver con lo que el patriarcado artístico puede considerar ‘arte femenino’, noción que Trockel ridiculiza directamente”. Respecto a las otras dos creadoras seleccionadas, comparten no pocos rasgos, “son dos magníficas artistas que afirmaron su posición en un momento en el que era difícil ser reconocida como creadora” y en un contexto en el que “parecía absolutamente necesario acostarse con Max Ernst” para ser considerada socialmente. Pese a la concesión, García vuelva a su posicionamiento inicial “Son tres modelos de artistas ‘a secas’, sin añadir la coletilla de ‘mujeres’ con los que me identifico por su valentía y su sentido del humor libre de compromisos”. Dora García, que ha realizado proyectos expositivos en el Macba, el Museo Reina Sofía, entre otros centros, prepara ahora las exposiciones individuales Men I Love (para la galería ProjecteSD, Barcelona) y Una buena pregunta debería evitar a toda costa una respuesta (en el CGAC, Santiago de Compostela), que podremos disfrutar el próximo otoño.

Montserrat Soto

La fotógrafa barcelonesa, que ha llevado a la Fundación Telefónica o el Museo Reina Sofía proyectos individuales, es la artista que selecciona un mayor número de artistas y con obra más diversa. “Son artistas con una obra, no sólo excelente, sino con un gran compromiso con el entorno social. Artistas críticas” ante todo y con una forma de trabajar “que va más allá de una sola formulación. Soto forma extrañas parejas a la hora de explicar su opción. Por un lado, de nuevo, la performer serbia Marina Abramovic y la artista conceptual francesa Sophie Calle: “Son mujeres que trabajan sobre sus propias experiencias y sobre su propia vida, llevando sus investigaciones a traspasar lo meramente personal para llegar a recoger en sus obras la experiencia universal del ser humano”. Las norteamericanas Barbara Kruger (que firma la imagen superior), que lanza “eslóganes” al estilo de la publicidad pero con mensaje de género, y Jenny Holzer, que ahora expone sus escultóricos displays y fríos mensajes en el Whitney de Nueva York; cuyo trabajo es conocido por su peculiar enfoque gráfico y su fuerza visual, atraen a la fotógrafa precisamente por estos mensajes. “Me interesa su compromiso social”, cuenta Soto, “cómo han demostrado a lo largo de larguísimas carreras artísticas su faceta de pensadoras activas” no sólo hacia el entorno más inmediato, sino también “respecto al arte”.

Azucena Vieites

De las artistas que participan en este artículo, Vieites es quizá la que despliega un discurso más feminista en su obra. Su trabajo en acuarela, plagado de referencias hacia las nuevas prácticas del feminismo que llegan desde la cultura pop, ha colgado de las paredes de centros como Artium (Vitoria) o la sala Rekalde (Bilbao). Nada de esa reflexión de género parece impostada, ni mucho menos. La idea de “segregar” a las mujeres en una única exposición no acaba de interesarle. “Tenemos que contextualizar este tipo de iniciativas. Hemos asistido a infinidad de exposiciones en las que sólo participaban hombres sin que nos llamara la atención”. Aunque sí le interesan “las exposiciones de mujeres de carácter activista”. Y es que le interesa “el espacio político de arte feminista” a la idea “del arte de mujer”. Su elección “tiene que ver con las genealogías propias en mi proceso de formación”, es decir, cómo lo que sucedía en el momento en el que se formó como artista ha marcado inevitablemente su trabajo. En ese contexto, de nuevo, aparecen dos figuras de generaciones distintas que, sin embargo, las artistas parecen emparentar: Hannah Höch y Rosemarie Trockel (autora de la imagen superior). La primera, atrae a Vieites “por formar parte del movimiento Dadá”, que le interesa especialmente, también “por su uso del collage, la idea del absurdo y del ’sin sentido’ y la utilización de un lenguaje radical en la práctica artística. Trockel, por su parte, fue un descubrimiento de juventud, una puerta de entrada hacia las cuestiones que más interesan a la artista vasca: “en los ochenta, esta artista me dio a conocer el trabajo de otras artistas y que me hizo reflexionar sobre la práctica artística desde una perspectiva feminista”. Vieites nos atiende por teléfono a la carrera, mientras “anda muy liada” preparando una exposición para la galería Fúcares que se inaugura el próximo 4 de junio.

escrito por Cristina Díaz a las 7:26 pm  

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