Monday, November 26, 2007

BAC! Graffiti en cautividad

“Architecture of Density” de Christian Wolff , imagen oficial de esta edición de BAC!.

El Festival de creación contemporánea BAC! estrena hoy su octava edición, dedicada a los contrastes de las grandes urbes globalizadas, con un homenaje al desaparecido arte urbano de la ciudad.

La metrópolis contemporánea vista como una Babilonia excesiva y caótica. Esa fue la propuesta que lanzó el Festival Internacional de Arte Contemporáneo en Barcelona, el BAC, que esta tarde abre sus puertas con una fiesta y la inauguración de su exposición central en el CCCB, a la que se sumaran durante los próximos días muestras en galerías, ciclos de videoarte así como conferencias. A esa convocatoria respondieron artistas jóvenes de todos los rincones del mundo con obras que, al menos en la selección final, parecen oscilar entre la fotografía documental (disciplina de algunas de las “estrellas invitadas” que cada año se suman a la convocatoria, en esta ocasión, con nombres como Andréas Lang o Peter Granser) y el arte urbano. Entre esos dos polos, naturalmente encontramos también piezas que hablan de los problemas más acuciantes que sufrimos los pobres urbanitas (¿o sólo los urbanitas pobres?) como el acceso a la vivienda, donde destaca la instalación del colectivo Derivart y el mural de Fabrizio Contarino, el consumo desaforado o el inevitable acecho de la videovigilancia.

Sentido homenaje

La ingente cantidad de obras de inspiración urbana es uno de los aspectos de la exposición que sorprenden a primera vista. Para Gigi R. Harrington, codirectora del certamen, éstas responden a “un compromiso del Festival con estos artistas cuyo trabajo ha desaparecido de Barcelona. Les hemos dado un espacio que pretende compensar el vacío que hay en la calle y, estoy segura, muchos echan tanto en falta como nosotros”. Creadores como el colectivo canadiense Foundation for All Things Fat, el japonés Hiroshi Shimamura o, todo un clásico del evento, Víctor Castillo, dan muestras de la evolución de este lenguaje y recrean aquí una suerte de “homenaje póstumo” a la efímera escena ‘graffitera’ barcelonesa. Y es que, hace poco menos de cuatro años, la ciudad catalana se convirtió en destino obligado para los artistas callejeros de todo el mundo, llegando a coincidir en corto espacio de tiempo representantes de la flor y nata del spray (como Flying Fortress o London Police, entre otros) que colaboraban con los representantes patrios de la disciplina.
Delphine Délas, que ha creado una pintura en colaboración con Eduardo Infante, se instaló hace cinco años en Barcelona, precisamente por esa razón: “era ‘la Meca’ del graffiti”, explica de manera tajante. “La política del Ayuntamiento ha cambiado y con estas leyes y ordenanzas que tratan de sacar de la calle a la gente se ha perdido completamente ese movimiento. Aunque seguramente para la ciudad es más productivo atraer a ese perfil de artistas ya que aportaba creatividad a la ciudad. Sin embargo, se ha preferido priorizar el turismo”

Un formato más

Esta francesa representa a la nueva generación de creadores que se valen de los recursos de street art. Lejos del perfil del writer de toda la vida, problemático y formado “en las calles”, Délas luce dos licenciaturas (bellas artes y historia del arte), cursos en la Escuela del Louvre (París) y un flamante doctorado por La Sorbona y la Universidad Complutense de Madrid en su currículo. “Vengo de una familia de artistas. Dediqué muchos años a la vida académica, a empaparme del arte clásico. En esa época trabajaba además en el Centro Pompidou, así que me planteé empezar a crear un arte más fresco y comencé a pintar en la calle. Mi inspiración es Dubuffet, un hombre cultivado que, sin embargo, necesitaba crear de una forma más inmediata, más natural e “inventó” el Art Brut” Para Délas, hacer distinciones entre formatos, técnicas y referentes con el objetivo de clasificar es una mala costumbre en vías de extinción: “Somos una generación con menos prejuicios, que no rechaza ninguna disciplina ni influencia, sea actual o antigua, si nos es útil para trasmitir una idea”. En el caso de su obra con Infante, han utilizado materiales poco relacionados con esa escena, como el pastel y la tinta china.

Hibridación de técnicas

De la misma forma de esta pareja creativa utiliza técnicas clásicas, parece que las estrategias del arte urbano se usan sin ningún tipo de tabú por otros artistas. Se podría decir que la comunicación entre calle y museo es ya un hecho. Y esta exposición es un buen ejemplo, ya que las estrategias de unos y otros se cruzan sin cesar: desde la apropiación e intervención de carteles de la artista polaca afincada en Berlín Gosia Hejnat, pasando por los posters impresos de Funny Fun with Guillaume, hasta tentativas de participación colectiva como la de Gerard Cuartero y Jordi Queralt, cuya obra se forma con las creaciones de ciundadanos de ciudadanos han realizado sobre los manteles de papel de bares y restaurantes. En este sentido, merece la pena destacar la pieza de Fran Meana. Este joven gallego (heredero de las acciones de los Surveillance Camera Players) sitúa frente a las cámaras de seguridad pequeños paisajes en miniatura, una forma sólo aparentemente naïf de desactivar estas omnipresentes tecnologías de control.

escrito por Cristina Díaz a las 8:09 pm  

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