Sunday, September 20, 2009

Desafiante decadencia

La serie de fotografías Shit Kicker (2006) de Marilyn Minter pudo verse en varias vallas publicitarias de la ciudad de Nueva York.

Maquillajes extremos, purpurinas y tacones vertiginosos. Marilyn Minter desafía en sus imágenes los estereotipos del mundo de la moda jugando con sus reglas y alterando sus códigos, que lleva al límite en imágenes tan perfectas como provocadoras. La Conservera nos descubre la obra de esta veterana artista norteamericana en el marco de un ciclo de exposiciones en clave femenina.

Las reglas de la belleza son muy estrictas. Los anuncios sugieren sexualidad, las revistas parecen cantar a la libertad y la voluptuosidad. Sin embargo, un escote pronunciado apenas unos milimetros más de los estándares, unos miligramos de maquillaje de más o una pierna pocos centímetros más hacia allá y el perfecto anuncio de perfume puede convertirse en imagen pornográfica y la no menos perfecta starlet en una chabacana mujerzuela. Lo mismo sucede si movemos estas reglas hacia el otro lado. La industria de la moda y los medios de comunicación a lo largo de las últimas décadas han elaborado un compendio de normas, asfixiantes, sobre cómo deber ser una mujer. Durante esos mismos años, desde el arte y el feminismo, teóricas y creadoras han alzado voces críticas contra lo reducido e implacable de estos estándares, contra la visión entre domesticada y sugerente de la mujer. Pero, ¿y si en lugar de llevar la contraria, llevamos esas reglas hasta sus últimas consecuencias? Esa ha sido la estrategia de la artista norteamericana Marilyn Minter, que hoy inaugura su primera exposición en nuestro país en La Conservera (Murcia). Con la lógica de la reducción al absurdo, esta fotógrafa y pintora hiperrealista eligió, al contrario que sus compañeras de generación (lo que le ha valido no poca incomprensión), vehicular su crítica por la vía de la exageración. Sus imágenes nos devuelven un reflejo deformado de las poses sexualizadas y los excesos estéticos del mundo de la moda.

Espejo del exceso

La exposición, acoge tres de sus series más celebradas así como su más reciente producción y una instalación (un espectacular papel pintado que muestra las piernas de una modelo con leggins plateados y afilados stilettos) creada de manera específica para el centro murciano. “Se podría decir que es una retrospectiva, ya que estarán los highlights de su carrera, desde la serie dedicada a su madre, Coral Ridge Towers, a su último vídeo, Green Pink Caviar, que Madonna ha incluido como parte de los visuales de gira actual”, nos cuenta por teléfono entusiasmado Pablo del Val, que ha sido el comisario de la muestra, además de coordinar la programación de La Conservera. Entre esas dos series icónicas, los retratos a Pamela Anderson y unas fotografías nada equívocas de modelos mascando chicle que hacen referencia al sexo oral (en los títulos y en los gestos).
Y sobre todas esas imágenes planean algunas de las cuestiones que interesan a esta artista que ha permanecido al margen del mundo del arte hasta hace poco menos que una década, la visión idealizada de la feminidad y la imposibilidad de alcanzarla en el mundo real. Esta idea nace en los primeros retratos a su madre, que causaron admiración a una artista con la que, aparentemente, no tiene nada en común: Diane Arbus. “Minter hizo esta serie de retratos a su madre durante un fin de semana. (Honora Elizabeth Laskey Minter) Era una mujer adicta a los somníferos, que no salía de su casa, que se había arrancado el pelo y se veía obligada a llevar peluca”, la señora Minter era víctima de un trastorno obsesivo compulsivo llamado tricotilomanía, “llevaba uñas postizas pero su falta de higiene hacía que le salieran hongos debajo”, nos cuenta apasionado el comisario. Este panorama desolador que era “normal” en su infancia, fue el que presentó la artista en una clase con Arbus de profesora invitada. “Sus compañeros vieron en estas fotos la imagen de una estrella de Hollywood en decadencia”, cuenta del Val. Esta interpretación fue el punto de partida de su estudio sobre la noción de feminidad, aunque la serie “quedaría escondida durante tres décadas” y se presenta por primera vez al público español.

Moda, arte y pornografía

Para el comisario esas imágenes tienen relación directa con otra de las series expuestas en La Conservera: los sorprendentes retratos que Minter hace a la eterna vigilante de la playa Pamela Anderson, epítome durante la década pasada de la belleza más masiva, “testosterónica” y de fácil consumo. “Minter toma esta figura que es todo glamour y artificio pero decide mostrar su aspecto más humano. En estos retratos muestra su físico real, sin maquillaje, que dista de su imagen pública”, cuenta Pablo del Val.
Esta mirada “al cuerpo de la mujer desde una perspectiva femenina”, en lugar de “masculina y heterosexual”, según el comisario, está presente en el resto de proyectos que se presentan estos días en el centro murciano. En Bubbles la artista presenta a modelos con maquillajes excesivos, brillantes y popies mascando chicle y haciendo burbujas con gestos se sensualidad descarada. De la misma forma, en el vídeo Green Pink Caviar, de nuevo se fija en las reglas que rigen la fotografía de moda y belleza para llevarlas al extremo. Modelos anónimas e irreconocibles lamen de manera voluptuosa caramelos dispuestos sobre un cristal, bajo el cual se sitúa la cámara. La imagen es, como en el caso de los chicles, algo pornográfica de una forma tan sutil como perturbadora.
Estos elementos (la brillante imagen del anuncio de cosméticos, la pornografía mainstream y el arte) se entrelazan de manera habitual en esta artista “que no hace distinciones entre su trabajo artístico y comercial” (la artista ha hecho editoriales de moda para revistas y campañas para marcas pero también sus proyectos toman la forma de vallas publicitarias). De hecho, Minter firma una colección (glitter, pigmentos puros y gloss “a go go”, señas de identidad de sus fotografías) y la consiguiente campaña para la firma MAC. Estas colaboraciones entre artistas y firmas de moda y belleza, que fueron tan populares hace unos años parecen haber caído en desgracia en paralelo a otras caídas sucedidas en los parquets internacionales. Lo que otrora se veía como sinergía, apertura a públicos nuevos y comentarios ácidos sobre la cultura popular, ahora se tilda de frivolidad.

Colaboraciones con estrictas reglas

El comisario de la exposición prefiere poner distancia entre las estrategias de Marylin Minter y lo que él resume como “los bolsos de Murakami y Emin” (en referencia a las colecciones de Vuitton y Longchamp, respectivamente, con firmas de dos de los artistas más cotizados en la actualidad). “Ella siempre ha estado alejada de ese entorno y más interesada en trabajar sobre los códigos de comunicación y de género de estas industrias que en crear obras para las marcas”. Así, las colaboraciones hasta la fecha se han hecho en los términos de Minter (una de sus campañas para Tom Ford no llegó a ver la luz y fue sustituida por las polémicas fotos del siempre sutil, ironía activada, Terry Richardson), sin concesiones. De la misma forma, la notable colaboración con Madonna llega de manera casual, nos cuenta el comisario. “Madonna ve el vídeo proyectado en Times Square y le parece que encaja en la gira que anda preparando. Mueve hilos y consigue contactar con Marilyn Minter a través de una amiga común”. El vídeo que se ve en la Sticky & Sweet tour es el mismo que ideó Minter, que no se adapta a los objetivos de la cantante, más bien al contrario.
No es raro que la reina del pop y la artista norteamericana se acaben encontrando puesto que las dos han basado su carrera en una visión ambivalente del cuerpo femenino, admirada y criticada por sus congéneres a partes iguales. El uso de una sexualidad directa, explosiva, que lleva los presupuestos masculinos a extremos incómodos son las claves de una y otra. Pablo del Val se muestra de acuerdo con esta afirmación, “la sexualidad como arma de poder y manipulación, cuando la utiliza la propia mujer, me parece tan legitima, inteligente y feminista como cualquier otra estrategia de género”. Sólo nos queda acercarnos a La Conservera y juzgar por nosotras mismas.

escrito por Cristina Díaz a las 7:27 pm  

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