Wednesday, July 1, 2009

Tu calle, tu jardín

Llega a nuestro país el movimiento ciudadano más florido y civilizado. Dispuestos a ganar palmo a palmo terreno a la mugre y la dejadez, los integrantes del movimiento de la jardinería de guerrilla se organizan para reconvertir degradados parques y solares abandonados en espacios para la convivencia.

Una de las pintadas del mayo del 68 (que acabarían siendo clichés pasto de camisetas y pegatinas) decía que bajo los adoquines estaba la playa. Cuarenta y tantos años después recuerdo la proclama hablando con los miembros del grupo madrileño de jardinería de guerrilla, el movimiento que se toma la justicia por su mano en cuanto al cuidado de parques y jardines urbanos se refiere. “La tierra de Madrid, es también tierra”, me cuenta entusiasta María en un desolado callejón de la calle Serrano. Y es que este símbolo pijo por excelencia de la capital también esconde sus rincones olvidados. En una inesperadamente fría tarde de marzo nos reunimos en esa travesía sin nombre con ella, con Manolo y con Marta. Actriz, matemático y galerista de arte retirada, respectivamente. De perfiles, intereses y edades distintos, son tres de la docena larga de miembros que en Madrid han dado vida a la jardinería de guerrilla, el movimiento global que pretende humanizar y hacer propios los espacios públicos a golpe de pala, esqueje y flor. Al fin y al cabo, bajo el esfalto hay una tierra, algo polvorienta y seca, pero que puede dar fruto. Puede florecer y además de animar el gris paisaje de la ciudad, convertirse en un punto de encuentro, un lugar donde conversar sin necesidad de consumir. ¿Cuándo fue la última vez que hicimos algo parecido?

Reclama tus plantas

Este movimiento, que nace en el Reino Unido hace cinco años de la mano de Richard Reynolds (autor de On guerrilla gardening y mayor representante de esta guerrilla vegetal), se formó como forma de reivindicación de un espacio público, lúdico y no comercializado, abierto a todos los ciudadanos. No es casual que esta guerrilla, menos inofensiva de lo que parece, floreciera en Inglaterra, donde las plazas se han ido privatizando a medida que el Estado menguaba. En un entorno liberal, es más sencillo cederle el espacio a una marca y que ésta lo cuide a cambio de su machacona presencia en el entorno urbano, de convertir lo que en otra época hubiera sido publicidad, en espacio público. Las plazas y parques carentes de interés para patronos y espónsors (es decir, todos aquellos lugares donde no hay consumidores potenciales, target, a la vista), quedan dejadas a su suerte. Al menos hasta que los ciudadanos se empezaron a organizar.
No es este, afortunadamente, el panorama de nuestro país donde hemos visto emerger en lo que va de año nada menos que tres colectivos dedicados al noble arte de la jardinería con causa. “Hay parques extremadamente cuidados en Madrid, pero frente a esas zonas verdes, también encontramos un montón de plazas duras, de parques descuidados” explica cuenta Manolo. Y es que las ciudades se han volcado en el turismo como fuente de ingresos, invirtiendo en los centros históricos (reconvertidos en parques temáticos) para casi olvidar todo lo que sale de esas manzanas de oro. Sobre esa otra ciudad, que habita el ciudadano de a pie, es donde actúan los seguidores del movimiento.

Implicar a los vecinos

Es el caso de este callejón donde nos hemos encontrado, el primer triunfo de este joven grupo, que han limpiado y plantado varias especies con flores. Pero las plantas no se cuidan solas. “Conseguimos que el portero de la finca de aquí al lado pusiera una circular implicando a los vecinos para que se ocuparan de las plantas cuando nosotros no estamos, también nos dejan utilizar el agua del edificio para regar”, cuenta orgulloso Manolo. “Los vecinos reaccionaron de manera muy positiva, con algo así como un ‘¡ya era hora!’”, continúa este matemático metido a jardinero eventual por principios. “Tenemos esa sensación de que los ciudadanos lo ‘estaban esperando’, cuando en realidad, es una acción muy sencilla que puede hacer cualquiera”, explica María, que ha “adoptado” un macetero en la madrileña plaza Duque de Mella, a la que acude cada semana para regar (y reponer, la mayoría de las veces) sus plantas. “Luego hacemos una acción mensual todos juntos, en algún espacio más visible y significativo”, cuentan los miembros, “para ‘hacer grupo’”.

Actividad legal (¡y placentera!)

Como cualquier otra acción que suponga influir en el espacio público, conviene asesorarse de las implicaciones legales del asunto. Ya desde su nombre “guerrilla”, la actividad parece implicar cierta rebeldía, también ¿ilegalidad?. “Hemos consultado con un juez y nos confirmó que nadie puede detener por embellecer las calles. Se da un vacío legal que nos permite plantar”. Por esta razón, a diferencia del resto de Europa, la jardinería de guerrilla se practica a pleno día, en lo que acaba convirtiéndose a menudo en una suerte de fiesta vecinal que, por si fuera poco, permite cierta pedagogía. Y es que ¿cuántos de nosotros seríamos capaces de nombrar más de una docena de especies vegetales? (¡si no contamos las verduras, claro!).
Un positivo efecto secundario de los que practican esta actividad es descubrir el placer de reencontrarse con la naturaleza, algo que los urbanitas hemos ignorado por completo con nocivas consecuencias en nuestra salud (fisica y mental). Manolo lo cuenta exultante “Intentamos aprender todo lo que podemos sobre las plantas, que sean adecuadas para el entorno, que duren, las diferentes especies, qué cuidados necesiten, etc.” Es decir, la pasión y el mimo del jardinero novato aparece también en los que tienen un minipiso sin balcones y, de repente, descubren que su ciudad puede ser su pensil particular.

Semillas en el bolsillo

Y es que respecto a los grupos que han surgido en otros países, en Guerrilla Gardening Madrid prima la acción individual. Mientras en el mundo anglosajón se llevan las grandes acciones en grupo, los madrileños han optado por esta “adopción” de pequeñas porciones de tierra (un parterre, una pequeña plaza, un callejón) por cada uno de sus miembros, que se responsabilizan de él. “Nos interesaba más pasar a la acción que perder horas hablando en reuniones”, cuenta María. “Además no pretendemos adoctrinar ni entrar en cuestiones políticas”, concluye la actriz. “Es una acción positiva, pequeña pero que causa un cambio inmediato en el entorno. No hay que hacer grandes cosas para influir en los demás”, explica ahora Marta, la única implicada en otros movimientos ciudadanos (es impulsora de una asociación pro-decrecimiento, en la onda de la filosofía slow). “Se trata de que cada uno haga lo que esté a su alcance, pero que todos asumamos una pequeña parte de responsabilidad. Quizá sólo es necesario que llevemos un puñado de semillas en el bolsillo y las vayamos dejando aquí y allá”, como ella efectivamente hace.

Planificación y ecología

Aunque el grupo pionero de la jardinería de guerrilla se encuentra en Oviedo. Vinculados al activo grupo Jóvenes por la Ecología de Asturias, Jardinería de Guerrilla ha realizado varias acciones, una de ellas vinculada al centro de arte LABoral de Gijón desde que empezaran su actividad a principios de este año. Esta actividad “nos permite unir medio ambiente, activismo y transformación urbana”, que son parte de nuestra filosofía, nos cuenta, Rubén, un diseñador gráfico asturiano, cabecilla del grupo. “En la primera acción elegimos una rotonda con un césped en mal estado y sin flores y lo transformamos en un pequeño jardín”. Los asturianos celebraron también el día del girasol, el 1 de mayo, que es algo así como la fiesta patronal de estos aguerridos jardineros. A lo que conocen la región (de un escandaloso verde) quizá les sorprenda la fuerza que ha cobrado el movimiento en la zona. Rubén nos lo explica “tenemos excelentes zonas verdes, pero también abunda la plaza dura y las áreas abandonadas, según te alejas del centro urbano” explica por teléfono. Este grupo destaca el uso de especies autóctonas de los asturianos. Así, el acebo y el laurel serán los protagonistas de su próxima acción a principios de este mes de junio, en la que además, incluirán especies comestibles. Los de Oviedo son también los más concienzudos a la hora de planificar las acciones, que realizan de manera colectiva. “Utilizamos Google Earth para tener fotos aéreas de la zona y luego, diferentes miembros hacen una propuesta de diseño que se consensúa entre todos”, nos cuenta Rubén. De ahí, saldrá el aspecto que tendrá el jardín y las plantas que utilizarán. Los Jóvenes por la Ecología de Asturias han incluido esta actividad en su agenda ecológica porque es una forma excelente de comunicación. “Abrir espacios a la naturaleza en el centro de la ciudad hace que la gente se dé cuenta de su carencia, le haces consciente de la falta de contacto con el medio natural” y es un punto de partida “para que se informen” y puedan tomar cierta conciencia medioambiental.

Una nueva herramienta

La creciente popularidad de la jardinería de guerrilla, la inmediata implicación de los vecinos y, por qué no decirlo, la atención que está recibiendo de la prensa ha hecho que movimientos ciudadanos de todo signo (y desgraciadamente, también la publicidad) incorpore estas acciones como herramienta de protesta y visibilidad. Es el caso de Subcity, un colectivo barcelonés que plantea intervenciones en la capital catalana para llamar la atención sobre diversos problemas sociales (desde la ausencia de urinarios públicos a la inexistencia de espacios alternativos para los músicos emergentes) de “la mejor tienda del mundo”. Entre ellas, la ausencia de zonas verdes. “Lanzamos la convocatoria a través de los foros de la página global de Guerrilla Gardening y así nació Revolució Natural”, cuenta por teléfono Michelle, una escocesa de nacimiento que ha vivido “en muchos sitios” antes de instalarse en Barcelona hace seis años. Este grupo realizó a principios del mes de abril su primera acción en el céntrico barrio del Born. “Primero hicimos una acción más artística en la que situamos plantas y flores en las alcantarillas de varios barrios”, nos explica, “luego hicimos la intervención de guerrilla gardening propiamente dicha. Plantamos un pequeño jardín en la plaza Jaume Sabartés con un cartel que pedía a los vecinos que lo regaran”. La implicación de los vecinos fue inmediata pero además, perdurable en el tiempo. “Semanas después todavía están las plantas allí, perfectamente cuidadas”, explica Michelle con orgullo.

Lugares de relación

El uso de esta acción por parte del colectivo no es casual. “Las ciudades se han convertido en algo completamente estético, orientado al que está de paso más que al ciudadano que las habita. No se le da la importancia de otras épocas a los espacios verdes”, explica muy combativa, “Más allá de la obvia función ecológica de los jardines”, que tampoco es cuestión baladí, “los parques son lugares para la comunicación con la naturaleza de los que vivimos en entornos urbanos. Pero también constituyen espacios para que los ciudadanos se relacionen entre ellos”. Así pues, que haya plantas o no va más allá de una cuestión ornamental como de un replanteamiento de nuestro papel en la naturaleza y en nuestro entorno más inmediato. No en vano, uno de los asuntos que todos los grupos destacan como la jardinería se convierte en una excelente excusa para que los transeúntes y vecinos entablen conversación con los integrantes y, muchas veces, entre ellos por primera vez. Un pequeño cambio que puede humanizar la ciudad y mejorar el día a día de muchos, plantar unas semillas que acabarán floreciendo.

escrito por Cristina Díaz a las 10:37 am  

3 Comentarios »

  1. J.G. Ballard en sus novelas predijo que el aburrimiento sera parte del nuevo milenio, acciones como las de guerrilla jardinera, puede hacer pensar que la suerte cambiara. La dura “selva de cemento” sera mas amigable con sus habitantes.
    Felicitaciones a Cristina Díaz, de los articulos que he leido, todos, absolutamente todos, son sugerentes.

    Un abrazo desde Cuenca-Ecuador.

    Manuel

    Comment by Manuel — 1 December, 2010 @ 1:02 pm

  2. Gracias, Manuel por tu comentario y tus buenas palabras. Me alegro de que hayas disfrutado con mis artículos.

    Un abrazo también para ti (el mío, desde Barcelona)

    Comment by Cristina Díaz — 3 December, 2010 @ 10:59 am

  3. estoy escribiendo y haciendo lo mismo en ecuador voy a españa me gustaria conocer mas sobre su trabajo asi intercambiamos

    Comment by ñusta — 13 October, 2013 @ 8:07 pm

RSS feed para comentarios en este post. TrackBack URI

Deja un comentario