Wednesday, July 1, 2009

Los centros del futuro

El Centro de Creación Contemporánea de Córdoba tendrá una media façade del estudio berlinés realities:united

No todo está parado con la crisis. Tras la aparición masiva de museos y centros culturales y de arte que nos trajo la pujanza, los proyectos de nuevos equipamientos culturales siguen en marcha, algo ralentizados, eso sí, por la coyuntura económica.

Nos las prometíamos felices. De repente, todas y cada una de las provincias de esta España nuestra parecían tener su foco de arte contemporáneo, auspiciado por la fiebre del ladrillo (o en ocasiones, cómplices de la misma). La tan temida recesión parece que no ha acabado con la proyección de, por otra parte, estos necesarios equipamientos. Eso sí, las autoridades parecen haberse decidido por centros de vocación más participativos y alcance multidisciplinar, que fomenten la producción y que vayan más allá de las salas de exposición al uso. No sabemos si se trata de justificar en cierta manera las inversiones de dinero público (los ciudadanos ya no ven con buenos ojos el edificio-emblemático/de-autor) o es un cambio de tendencia hacia un centro más flexible, abierto y, en cierta manera, pedagógico. Otra de las novedades es la presencia de “centros sin edificio”, proyectos culturales que ponen en marcha sus actividades antes de que su futura sede esté construida o debidamente adecuada, en otras salas o centros dependientes de la misma institución (pública o privada) que estos centros “futuribles”.

Ambicioso plan

Quizá uno de los proyectos más ambiciosos, incluso por el alcance geográfico, sea ARTeria. De la mano de la Sociedad General de Autores y Editores (sí, la SGAE) se han proyectado nueve centros en España (en Valencia, Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao y Santiago de Compostela) y cinco entre Buenos Aires, México D.F. y Nueva York. ARTeria es, según la polémica sociedad, el mayor “proyecto cultural de construcción privada” en la historia reciente de España y Latinoamérica. Lo cierto es que es ciertamente ambicioso. El centro más importante será el que se ponga en marcha en Valencia, que contará con más de 70.000 metros cuadrados que albergarán una escuela de música, varios auditorios, aulas y salas de ensayo. Asimismo podrá alojar a un millar de estudiantes en una espectacular torre de Antón García-Abril. La mitad de metros tendrá ARTeria Sevilla, un auditorio con capacidad para 3.500 personas, con sendas salas habilitadas para espectáculos, conciertos y proyecciones. Los centros no se han creado con ánimo de lucro aunque se espera que sean “sostenibles” (en su acepción no relacionada con el medio ambiente, claro está) y la tremenda invensión que supone será sufragada por la asociación de autores, aunque se establecerán colaboraciones distintas con las administraciones de las diferentes localizaciones así como con entidades privadas.
“Diversidad, imaginación, calidad y creatividad”. Estos son los cuatro valores con los que identificaba el mastodóntico proyecto Ramiro Osorio, director de ARTeria en unas recientes declaraciones al diario El País. Polifacética figura y designado por la SGAE y la Fundación Autor como responsable de los centros, Osorio fue ministro de cultura de Colombia (su país de origen) que en ese mismo diario hablaba de “desarrollar el talento de la gente” como principal objetivo de esta docena larga de centros en España y América que, eso sí, tendrán como público prioritario “los 90.000 socios de la SGAE” y, según contó durante la presentación del proyecto, operarán en red.

¿El último centro ‘de autor’?

No menos esperado es el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer que verá la luz en 2016 en Avilés (Asturias). El centro diseñado por el célebre arquitecto brasileño que le da nombre, será un complejo de más de 50.000 metros cuadrados y estará dirigido por Natalio Grueso y contará con financiación estatal así como del Gobierno del Principado. El centro no tendrá colección ni una exposición permanente, sino que acogerá todo tipo de actividades culturales (además de arte, música, teatro y cine, por ejemplo) así que se plantea fundamentalmente como lugar multidisciplinar. Pedro Zuazua, director de comunicación y, hasta la fecha, el que más ha dado la cara (¿lógicamente?) ante los medios nos cuenta vía correo electrónico los objetivos del espectacular edificio del arquitecto brasileño que abrirá sus puertas, teóricamente, a finales de este mismo año y que espira a convertirse en “un imán de talento”, según Zuazua. “Nuestra idea es acoger lo mejor de la cultura internacional, ofrecer algo nuevo cada día”, pero también, cuenta “aspira a convertirse en una puerta de salida para la cultura asturiana, en un centro multidisciplinar abierto a la música, el teatro, las exposiciones, la filosofía”. Como tantos otros de los proyectos en marcha (y de los que hablaremos en este artículo), el Centro Niemeyer se puso en marcha antes, casi, de poner la primera piedra (en abril de 2007) y, por supuesto, aspira a llevar sus actividades más allá de los muros del edificio del brasileño y llegar a toda la ciudad. “No queremos hacer un acto y punto”, continúa Zuazua en su correo, “queremos que las actividades y los invitados al centro aporten algo de vida a la ciudad. Así, por poner un ejemplo, Paulo Coelho compartió una hora de clase con jóvenes de un instituto avilesino y Fatema Mernissi se reunió con asociaciones de mujeres de la comarca.” Y es que en los nuevos centros, parece que el arte y sobretodo, el formato expositivo, ya no son suficientes.

Trabajar en red

Otra de las particularidades del futuro Centro Niemeyer es que forma parte de una red internacional de centros. En diciembre de 2007, organizó el llamado “G8 de la cultura”, un Foro Mundial de Centros Culturales” que llevó a la localidad asturiana a representantes del Lincoln Center de Nueva York, el Barbican Centre de Londres, la Opera House de Sydney, el Pompidou de París, la biblioteca de Alejandría, el Tokyo International Forum y el Hong Kong Cultural Center con los que el Niemeyer “trabajará en red en el futuro”. Zuazua lo comenta con indisimulado orgullo “(formar parte de esta cumbre) nos supuso una fuente de inspiración para proyectos futuros, así como un espejo en el que mirarnos de cara a la inauguración de nuestro centro”. Más allá de las cuestiones referidas a la autoestima, esta red abre un sinfín de posibilidades a la hora de colaborar, sobretodo en un momento de presupuestos menguantes también en el ámbito de la cultura. El director de comunicación del centro, lo confirma “Ya hemos empezado a colaborar en aspectos puntuales con ellos y la comunicación es fluida, de ese debate y de esa comunicación saldremos ganando todos”. Respecto a los estragos de la crisis, Zuazua se muestra medianamente optimista a la par que comedido. “La crisis está ahí para todo el mundo y nosotros nos vamos a ser menos. No es el mejor momento para buscar nuevos patronos, por lo cierto es que la obra va cumpliendo los plazos y el Gobierno del Principado, que es quien corre con los gastos del proyecto, no ha recortado ni un euro del presupuesto destinado para el Centro Niemeyer. Es más, ya han hablado del verano de 2010 como fecha de inauguración. Todo un récord cuando se habla de un proyecto de estas características”.

Fachada a la última

Quizá no posean el enésimo museo de firma erigido en la geografía española en la última década, pero Córdoba podrá marcarse un tanto en los próximos años cuando estrene el primer edificio con fachada mediática (esto es, interactiva) existente en nuestro país. Será el Centro de Creación Contemporánea de Córdoba, C4, y estará situado en la ribera del Guadalquivir, cercano a la Mezquita. La mencionada fachada llevará la firma de realities:united, un estudio dirigido por los hermanos berlineses Tim y Jan Edler que han firmado proyectos para el Victoria & Albert Museum (Londres) y autores de una de las primeras fachadas de estas características en un espacio público (la del Kunsthaus de Grazs, Alemania, que realizaron en 2003). Dedicado a la creación contemporánea, esta fachada permitirá a artistas y creadores intervenir sobre la superficie misma del centro y manipularla, lanzar mensajes, mostrar imágenes o responder a estímulos del público del centro o de la misma ciudad, convirtiendo el cuerpo del museo en una superficie expositiva más.

Actividades sin edificio

Aunque algo ha cambiado con la crisis. Las actividades cobran protagonismo frente al edificio emblemático. De hecho, hay varios centros que han puesto en marcha su programación “sobre plano” o antes de la debida adecuación de la futura sede. Es el caso de KREA Expresión Contemporánea, futuro centro de la Obra Social de Caja Vital en Vitoria. A la espera de la remodelación de un antiguo convento de las Carmelitas y la construcción de un edificio de nueva planta con la firma de los arquitectos Roberto Ercilla y Miguel Ángel Campo, KREA ha dado comienzo a sus actividades en las salas de exposiciones de la entidad financiera, además de poner en marcha un programa de becas.
De acuerdo con el sitio web del proyecto, el centro se asentará sobre una parcela de 16.000 metros cuadrados en dos edificios distintos. Por un lado, el antiguo convento de las Carmelitas y una sede de nueva construcción donde se encontraba el cementerio adyacente que abrirá sus puertas en 2010, según nos cuenta Araceli de la Horra, directora del futuro centro. “Es un centro de arte y cultura destinado a un público joven, que presta especial atención a las nuevas tecnologías, pero sin olvidar temas como la sostenibilidad o las problemáticas sociales”, explica de corrido por teléfono de la Horra. El centro vasco será, ante todo, un espacio destinado a la producción y la formación y contará, además de con estudios y espacios para desarrollar proyectos de artes visuales, escénicas, danza, etc, de nueve residencias donde podrán alojarse los creadores que estén desarrollando una pieza en Krea. “Estará abierto 24 horas al día”, cuenta la directora.
El proyecto ha puesto en marcha un programa de becas y cursos y mantiene una sorprendente actividad online. La directora encuentra ventajas a esta tendencia a la que se apuntan los centros de nuevo cuño. “Es un auténtico lujo poder desarrollar el trabajo con tiempo, poco a poco”, nos explica en conversación telefónica, “permite testar las propuestas ante el público e ir adaptándonos a las necesidades específicas de nuestro entorno”.

Testar necesidades

Aunque el hecho de iniciar las actividades antes de la existencia del espacio no siempre responde a esa posibilidad de planificación y trabajo de campo al que hace referencia de la Horra. En ocasiones, las necesidades se imponen. Eso parece sugerir Rosa Pera, directora de Bòlit, el centro de arte contemporáneo de Girona que lleva medio año operando a la espera de que se construya su sede y ha programado dos muestras colectivas. Mientras el edificio se construye, las exposiciones se han puesto en marcha en dos salas de exposiciones del ayuntamiento de la ciudad catalana. “Hay que partir de las necesidades de cada lugar y, en nuestro caso, faltaban las infraestructuras para la creación, el centro responderá a esa carencia (será un centro de producción y documentación y dispondrá de una residencia de artistas)”. Y empieza a hacerlo ahora. “Esa era de los grandes edificios de arquitectos famosos que se construyen sin un público en mente y que luego no visita nadie ha tocado a su fin”, explica convencida Pera, “nosotros hemos optado por buscar un público, detectar unas necesidades, entender un contexto y luego, vendrá el centro. El edificio no es una finalidad. Es un valor añadido para el proyecto”.

Acento local y social

Pera nos desarrolla las líneas maestras de un proyecto del que ella habla en presente. “Bòlit plantea proyectos de investigación y producción sobre determinados temas a una serie de artistas, vinculando escena local e internacional, que se materializan en las exposiciones. Nos queremos desmarcar completamente de los museos, no sólo porque no tendrá colección, sino porque rechazamos la idea de centro como mero contenedor de salas. La prioridad es producir proyectos creados específicamente para nuestras exposiciones”, cuenta la directora. Igual que la mayoría de centros que desfilan por estas páginas, el hecho de estar situado en la periferia (si se nos permite este término que, tecnología mediante, cada día resulta más obsoleto) configura en cierta manera la línea del centro. “Nuestra intención es la de atender al contexto: generar proyectos que refuercen el panorama cultural de Girona”, eso no significa para Pera, ni mucho menos, alimentar el fenómeno del artista local sino que implica también “favorecer el intercambio con artistas internacionales”. Temáticamente, el futuro centro de arte contemporáneo de Girona apuesta por los proyectos de marcado acento social, “de ámbito global pero siempre explicados en relación con la escena local”.

Favorecer la producción

El contexto barcelonés ha planteado no pocas polémicas en los últimos tiempos. La repentina y unidireccional “reconversión” del Centre d’Art Santa Mònica (ahora Arts Santa Mònica), dependiente de la Generalitat, dejó huérfana a la ciudad de un equipamiento que favoreciera la producción y exhibición de nuevos proyectos para los artistas locales. Tras un sinfín de controversias y enfrentamientos, no siempre pacíficos (y que pudieron seguirse casi a tiempo real en la red), el Ayuntamiento de Barcelona propuso un equipamiento en estado de total abandono (un canódromo) como futuro centro de arte contemporáneo. La idea fue acogida calurosamente por los artistas aunque el govern no se ha pronunciado al respecto.
Parte también del ayuntamiento uno de los proyectos más ambiciosos que ha visto la ciudad, sobretodo si pensamos que está orientado a la producción y no a las exposiciones. Es el recinto Fabra i Coats, un complejo fabril que albergó en tiempos una fábrica de hilaturas y que ahora acogerá no sólo equipamientos culturales, sino también sociales. La nave central se convertirá en un centro cultural (que el Ayuntamiento, con su gusto por los eslóganes se ha apresurado a bautizar como “la primera fábrica para la creación de Barcelona”) y que pretende tener todo el área metropolitana de la capital catalana como ámbito de influencia. Esta factoría cultural no sólo está orientada a las artes plásticas y visuales, sino a todas las disciplinas artísticas y las industrias creativas en general (incluyen el teatro o la danza, pero también el medio audiovisual y las nuevas tecnologías). Se trata de un gran contenedor cultural que acogerá una escuela de arte, un espacio de ensayo destinado a la danza y las artes escénicas, un medialab(orientado a la música, el audiovisual y las nuevas tecnologías) y un “vivero” de proyectos culturales. Y es que, muy en la línea de otros programas para favorecer el “autoempleo” muy presentes en la ciudad, Fabra i Coats apuesta por una figura de nuevo cuño que podríamos denominar “el emprendedor cultural”. La fábrica también dispondrá de dos espacios de uso público que podrán acoger conciertos, exposiciones, proyecciones, etc.

Otro espacio igual de emblemático para la ciudad de Barcelona, en cambio, lleva casi una década pendiente de su adecuación, entre ruinas históricas y cambios en su finalidad. Es el Mercat del Born, el mercado del siglo XVIII situado en el barrio de la Ribera que, por fin, parece que será accesible y de utilidad para los ciudadanos que llevan más de una década pudiéndolo admirar sólo desde el exterior. Será en 2012 cuando vea la luz el Centro Cultural del Born, un centro dedicado a la historia y la memoria que contará con espacios expositivos, tras un proceso extremadamente complejo de restauración de la estructura del mercado. Se dice que el centro acogerá “un museo de nueva generación” que combinará las muestras temporales, con una exposición permanente sobre la Barcelona de la época y espacio público abierto a los ciudadanos.
El público es protagonista de los nuevos proyectos que, además, dan una nueva importancia a los aspectos sociales y pedagógicos respecto a lo meramente estético. Son centros multifunción, que van más allá de lo artístico para hacer convivir conferencias, acciones en el espacio público, programas de formación y un sinfín de actividades. Ese es también el caso de AlhóndigaBilbao que, este sí, cuenta con los servicios del creativo francés Philippe Starck para diseñar su interior. Se trata de un edificio histórico en el centro de la ciudad que, tras un proceso de adaptación, abrirá un centro “orientado hacia el conocimiento, el bienestar y la diversión”, de acuerdo con el sitio web del proyecto. Tan amplios objetivos se traducen en talleres, exposiciones y programas de becas no sólo para el ámbito cultural (“cultura urbana y tendencias”, esto es, cómic, nuevas tecnologías, etc), sino también social e incluso, orientadas a la salud de los ciudadanos. Se podría decir que este proyecto fusiona la noción de centro cívico, con el edificio de autor y el centro de arte que incluirá además un centro de artes escénicas en un único espacio híbrido.

Albergar una colección

Parece pues que la tendencia es crear centros de arte o culturales, tan dinámicos que empiezan sus actividades antes de que los albañiles empiecen a trabajar y, sobretodo, donde la participación de un público que es el principal protagonista es fundamental. La apuesta tiene lógica frente a la apuesta por el museo con edificio emblemático que, ahora, puede antojarse algo cómplice de los excesos de los tiempos de pujanza económica. Sin embargo, el discurso a largo plazo que significa una colección de arte todavía tiene su espacio, incluso a pesar de los aciagos tiempos que corren en lo pecuniario. Es el caso del futuro Centro de Artes Visuales de Cáceres. Dependiente de la Fundación Helga de Alvear, y presentado en la última edición de la feria ARCO, albergará la colección de la galerista madrileña y cuenta con la estrecha colaboración de la Junta de Extremadura, que participa de la fundación y que pasará a ser propietaria de los extensos fondos de la coleccionista en 30 años. El centro, que está en proceso de construcción, contará con un edificio de los arquitectos Tuñón y Mansilla (que firmaron asimismo el premiado Musac) y que, teóricamente, debía inaugurar una primera fase el próximo mes de septiembre (la rehabilitación de la Casa Grande, un edificio modernista existente de la ciudad) aunque la construcción del célebre dúo de arquitectos concluirá en 2011 que sumará unos 10.000 metros cuadrados. De acuerdo con los arquitectos durante la presentación del proyecto, el edificio se concibe como una sucesión de salas “en forma de pompas de jabón” que darán a tres grandes patios. El centro estará concebido para mostrar la colección (que ronda las 2000 piezas), organizar exposiciones temporales y talleres de formación, aunque también se ha previsto que sea un lugar de reunión y esparcimiento más para la ciudad.

escrito por Cristina Díaz a las 10:39 am  

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