Sunday, October 21, 2007

Alta sensibilidad

“Somalia 05″ de Pep Bonet.

Una oleada de asociacionismo se ha extendido entre los profesionales de la imagen. Se unen para buscar nuevos espacios para mostrar su obra, crear proyectos poco convencionales y, sobre todo, para reivindicar el valor de la fotografía documental. Esta semana los principales colectivos participan en Tràfic, un evento consagrado a este género.

Ha sido un fenómeno silencioso pero implacable. Desde que en 2003 apareciera la primera asociación de fotógrafos en Barcelona, no han dejado de surgir colectivos, asociaciones y fundaciones privadas que, desde posicionamientos distintos, parecen reclamar lo mismo: nuevos espacios para una fotografía documental donde, tenga o no una finalidad comercial, su autor se posicione frente a lo retratado y aporte un punto de vista singular.Hermana tranquila del fotoperiodismo, la imagen documental plantea un acercamiento a los temas de actualidad de manera más reflexiva y pausada. No se trata tanto de tomar una instantánea en un acontecimiento o conflicto, sino de llamar la atención del público sobre diferentes aspectos del mundo actual, con una voluntad crítica.

Contra la banalización

Pero parece que vivimos tiempos poco dados a la reflexión, y mucho menos si es pausada. O al menos, es lo que sostienen algunos de los colectivos que participan esta semana en Tràfic (que ha organizado talleres, exposiciones y proyecciones del 21 al 28 de octubre, en el CCCB). Sonia Balcells, que fundó junto a otros ocho profesionales el Centro de Fotografía Documental de Barcelona, asociación responsable de estas jornadas dedicada a la imagen, nos cuenta que la asociación nació, en parte, “como reacción a las pocas oportunidades de mostrar nuestros trabajos en los medios de comunicación”, debido, en parte “a la banalización del contenido de la mayoría las revistas y suplementos”. Y es que la prensa ha sido tradicionalmente el “espacio natural” para estas imágenes.

Por su parte, Héctor Mediavilla, fotógrafo y miembro de la más reciente de estas asociaciones, Pandora, se muestra de acuerdo con su colega de profesión: “se destina menos espacio y dinero a visiones ‘alternativas’ de la realidad. Eso nos ha llevado a la necesidad de asociarnos para defender la disciplina de este proceso de frivolización, pero también de inventar nuevas formas de mostrar nuestras imágenes, más allá del tradicional formato revista”. Parece que es el momento de independizarse de la prensa y buscar nuevos caminos, por el momento indefinidos pero, seguramente, están cercanos al mundo del arte. Por otra parte, Internet y los formatos digitales han impuesto una dictadura de la inmediatez en los medios donde “la rapidez es más importante que la calidad de las imágenes” o de que éstas “transmitan un determinado punto de vista o exijan un esfuerzo al espectador”.

Expansión del medio

Otros colectivos, sin embargo, ven en este acceso a la tecnología un aspecto positivo y clave para su creación. Así, Jessica Murray, cuya actividad se centra en organizar talleres con autores extranjeros a través de la asociación Al·liquindoi, habla de un proceso de “democratización de la fotografía”: “gracias a la tecnología digital, ha dejado de ser una técnica elitista, ya no hace falta grandes recursos para exponer en una galería, gracias a la impresión digital o las proyecciones”. Por su parte, Joanna Orzechowska, coordinadora de Nophoto, que agrupa a 16 fotógrafos, habla de “mayor presencia de la fotografía en nuestro país en los últimos años”, gracias a certámenes como PhotoEspaña, por ejemplo.

Sumar esfuerzos

Tras la creación de estos grupos se esconde también una necesidad humana. “La fotografía es una profesión muy solitaria”, nos cuenta Murray, “al cabo de un tiempo de dedicarse a esto, uno acaba teniendo la necesidad de reunirse con otros compañeros y discutir”. Para Mediavilla, ese es uno de los aspectos más duros de la disciplina “el fotógrafo pasa media vida relacionándose con el mundo, enfrentándose a aspectos realmente duros de la sociedad pero luego, toda la reflexión posterior, de selección y edición de las imágenes, la hacemos solos”. Son muchos los fotógrafos que ven en estos colectivos la posibilidad de colaborar junto con otros compañeros, aportando nuevas metodologías de trabajo. En ese sentido, la labor de Nophoto es ejemplar “Los proyectos se crean en grupo. Creo que es muy interesante para todos los integrantes, ver como estos evolucionan desde la primera idea hasta la realización, gracias a la comunicación y las aportaciones de los miembros”, cuenta Joanna Orzechowska. Con un proceso de creación similar en mente, ha nacido Pandora, que pretende “potenciar el trabajo conjunto a la vez que se respeta la libertad individual”.

Fotógrafos unidos

Centro de Fotografía Documental de Barcelona
Esta asociación nació en 2003 de “manera espontánea” de la mano de nueve profesionales con el objetivo de divulgar este género y, sobretodo, su uso como herramienta para dar a conocer y generar diálogo sobres aspectos sociales ligados a la ciudad. Asimismo, proponen crear un archivo de la producción fotográfica documental realizada en Barcelona durante los últimos cincuenta años. Se trata de un colectivo sin ánimo de lucro cuya actividad principal se basa en la difusión entre el gran público de estas imágenes, a partir de exposiciones, proyecciones, conferencias y debates.
www.lafotobcn.org

Al·liquindoi
Con sede en Cádiz, se trata de una iniciativa de la norteamericana Jessica Murray y Gonzalo Höhr centrada básicamente en la organización de talleres para fotógrafos. La idea se basa en los Williamsburg Workshops (Nueva York), cursos con profesionales de la agencia Magnum, donde Murray colaboraba. Desde hace tres años, trabajan con el Centro de Fotografía Documental. Asimismo, han colaborado con centros como La Casa Encendida (Madrid), entre otros, en talleres de “formación de formadores” destinados al uso de la imagen como instrumento de integración en colectivos desfavorecidos.
www.al-liquindoi.com

Pandora
De recentísima fundación, este colectivo reúne a siete fotógrafos de Barcelona, todos ellos con una visión muy similar de la fotografía documental. El objetivo es encontrar nuevos formatos para mostrar sus trabajos más personales, y, a la vez, desarrollar proyectos de manera colectiva. A diferencia de otras asociaciones, se plantean realizar encargos comerciales también en grupo, tanto para organizaciones y fundaciones como para agencias de publicidad, siempre y cuando se respete su concepción de la imagen.
www.pandorafoto.com

Photographic Social Vision
La fotografía como instrumento de denuncia social es la filosofía sobre la que descansa esta fundación privada nacida de la mano de Sílvia Omedes y Vera Baena. Entre sus logros está organizar en nuestro país las exposiciones de World Press Photo y han colaborado con ONGD en campañas de difusión de temáticas como la inmigración, los abusos infantiles o el SIDA. Asimismo, funciona como agencia y consultoría para fotógrafos profesionales.
www.photographicsocialvision.org

NoPhoto
Colectivo que nace con la negación como punto de partida y quizá el más populoso de todos estos (cuenta con 16 fotógrafos en sus filas), NoPhoto que se plantea como una plataforma de proyectos multidisciplinares, sean estos artísticos o comerciales, al servicio de instituciones o agencias de comunicación. Siempre y cuando estos sean “no convencionales”. Recibieron el Premio Revelación PhotoEspaña el pasado año y participaron, entre muchas otras acciones, en la exposición “Muta Matardero” con la que se inauguró este centro de producción madrileño.
www.nophoto.org

escrito por Cristina Díaz a las 1:25 pm  

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