Sunday, January 2, 2011

Dolors Reig: “La participación es la competencia vital de nuestra época”


Dolors Reig presenta con su habitual dinamismo su libro Socionomía en la última edición del Congreso Web, celebrado el pasado mes de junio en Zaragoza. La imagen es la propia dreig y cuenta con algunos derechos reservados.

Estrenamos año en este blog con una entrevista que “perseguíamos” desde hace meses…  Y es que es difícil encontrar un rato para conversar con Dolors Reig, la mente inquieta y verborreica que se esconde bajo El Caparazón, experta en e-learning, redes sociales y competencias digitales, por resumir someramente su impresionante trayectoria.

Psicóloga de formación y especializada en lo que ella llama “redes sociables” (así, a secas, aunque es mucho más), Reig nos atendió justo antes de las fiestas navideñas con excelente humor y mejor disposición, explicándonos cómo actuamos en las redes sociales y cómo la llamada web social está cambiando no sólo la forma en que pensamos sino incluso, cómo sentimos y expresamos las emociones…

Innuo - Parece que el social media nos está transformando en muchos aspectos, más allá del tiempo que estamos “conectados”…

Dolors Reig - Realmente es una revolución y no hay vuelta atrás. Si tenemos en cuenta la “digitalización” de los contenidos (pasar del papel al formato digital) no percibimos la magnitud del cambio. Si vas más allá, y citando a Manuel Castells, se habla de “autocomunicación de masas” para referirse al nuevo poder del ciudadano para comunicarse a nivel global. Algo que no podía hacer antes. Quizá sí a una escala más local, pero no había posibilidad de viralizar un contenido. Ahora se habla del “empoderamiento” (del inglésempowerment) del ciudadano. Cualquier mensaje que sea lo bastante potente puede viralizarse y llegar a todo el mundo. Fue ya el caso del 11M, cuando las redes ciudadanas se movilizaron a través de SMS, por citar un precursor de lo que ahora sucede con Twitter o con cualquier otro medio social.
Esto obviamente tiene consecuencias, la democratización de la sociedad, puedes trasmitir mensajes pero también dar visibilidad a una obra creativa. A mí me gusta hablar de “redes sociables” porque nos permite explotar nuestra sociabilidad, colaborar así como nuevas formas de activismo ciudadano. Tenemos más oportunidades que nunca para desarrollarnos, para estudiar, para aprender, para crear, para informar, etc.

Innuo - Una de tus ocupaciones principales es educar en “competencias digitales”. También se habla a menudo de alfabetización digital. Parece que la temida brecha digital, el miedo a que determinadas personas se quedaran fuera de las transformaciones de Internet por imposibilidad económica de acceder a la tecnología, ahora se refiere más a un problema de cultura. Aun así, ¿algún colectivo sigue en riesgo de “quedarse fuera”?

Dolors Reig - Es cierto. La brecha digital de la que se hablaba hace unos años está superadísima. Y lo estará más cuando todos tengamos teléfonos móviles conectados a Internet (algo de lo que nos convencerán las operadoras entre el verano que viene y la próxima campaña navideña). Prefiero hablar de la carencia de una competencia fundamental en este nuevo panorama que es la participación. Ahora es muy fácil quedarse fuera si no participas. Esta es quizá la competencia más importante: participar, crear una red, hacer networking, sino no podemos aprovechar este potencial. Por esta razón, cuando se critica el uso de las redes sociales entre los adolescentes, me gusta decir que están haciendo networking que, al fin y al cabo, están aprendiendo una competencia de crear una red, de relacionarse que es imprescindible en la actualidad. Otra cosa es si sabrán aplicar este aprendizaje a usos más serios cuando sean adultos. Así que limitar esto sería en cierta manera poner obstáculos a sus capacidades y excluirlos de la evolución de la sociedad en general.

Sobre el peligro de que alguien “se quede fuera”…  A menudo los que nos dedicamos a la formación nos dirigimos a los colectivos con un mensaje monolítico, les decimos “Internet sirve para esto, esto y esto”. Quizá deberíamos hacer al revés, buscar que hay en la red que pueda llenar un vacío o una necesidad en el usuario. Es decir, en esos casos de colectivos que pueden crear excluidos se trata de encontrar un área de interés o necesidad en la que Internet les sea de utilidad. Obviamente, también es una cuestión de empatía, de ponerte en el lugar del otro y ver qué ámbito de su vida puede verse enriquecido con la red. Y de hecho, si atendemos a esa idea de la larga cola, la gracia del medio está precisamente en que cualquier ámbito, interés, afición puede encontrar respuesta.

Innuo - En nuestra agencia trabajamos con un colectivo, los médicos, y un sector, la salud, que se muestra reacio a la hora de asimilar estos cambios. Por lo delicado de las materias que toca, obviamente, pero también por no soltar cierta idea de “autoridad” que entra en conflicto con los principios de horizontalidad y colaboración de Internet. ¿Algún consejo?

Dolors Reig – Pues sucedería como en el caso anterior. Se trataría de llenarles una necesidad que tengan. Enlazando con esta idea de “autoridad” que todavía se conserva en este tipo de colectivos, hacerles entender la noción de reputación online, por ejemplo, que es una cuestión que es importante para este tipo de profesiones. Cuando he trabajado con médicos, abogados, he hecho el ejercicio del que hablábamos de ponerme en su lugar y pensar qué necesitan. Pues necesitan proyección profesional, la buena fama y confianza entre su colectivo, la reputación como investigadores, etc. Es decir, que la reputación y proyección por la que han trabajado “en la calle” debe trasladarse a la red. Lo importante ya no es la información, el conocimiento “académico” de toda la vida, que pronto todos llevaremos en el bolsillo. A partir de ahora, lo importante es saber buscar, filtrar, crear, compartir, etc. Y eso es lo que debemos trasladar ya desde la escuela.

Innuo - Estas últimas semanas ha vuelto a estar de actualidad la cuestión de si Internet está creando cambios cognitivos. Nicholas Carr, que publicó hace un par de años el polémico artículo Is Google Making Us Stupid?, publicó un ensayo donde desarrolla esta provocativa idea: Aprendemos de manera distinta y usamos capacidades distintas pero ¿está cambiando también los mecanismos del pensamiento?

Dolors Reig - Obviamente estamos cambiando a un nivel cognitivo. Por ejemplo, la noción de multitasking, que se asume como algo natural, pues no lo es tanto: el cerebro humano no está preparado para realizar varias tareas a la vez. Por necesidad estamos empezando a evolucionar hacia eso. Mi generación ya puede escuchar música mientras trabaja, pero la de nuestros padres no podía. Y estas transformaciones se seguirán produciendo durante las próximas generaciones. Es cierto que otras capacidades cognitivas que en otras épocas eran útiles se están perdiendo porque ya no lo son. Simplemente estamos cambiando para adaptarnos a lo que está sucediendo en nuestro entorno y, claro, hay quien se resiste. Sucede algo parecido con los libros. La gente ama los libros en papel, el objeto en sí que se identifica con la cultura misma. Es el mismo caso que antes describíamos, uno quiere el libro porque en determinado momento de su vida se ha relacionado con ciertos valores y contenidos. Esas mismas emociones las tienen los jóvenes con otros objetos, como los teléfonos móviles o las consolas. El mundo cambiará nos guste o no así que no tiene tanto sentido preguntarse si Google nos volverá tontos como aprender a utilizar estas herramientas para sacarle el máximo rendimiento.

Innuo – La red también está propagando como la pólvora valores distintos y formas distintas de relacionarnos. Se habla ya de epidemia de narcisismo y, obviamente, ha contribuido a la expansión de la llamada cultura celebrities y la consiguiente percepción de nuestra personalidad online como una marca (independiente a nuestra identidad real, “como yo, pero mejor”, como reza el anuncio de Habbo) que debemos cuidar y hacer crecer. Por no hablar de cierta “debilidad” en los vínculos personales…

Dolors Reig – Sí, más allá de esta discusión de si somos más listos o más tontos gracias a Internet, a mí me preocupa más cuestiones nuevas referidas a la salud emocional. Se dan, por ejemplo, depresiones en chavales porque no tienen amigos en Facebook. De la misma forma que antes se decía que la tele era alienante pero la veíamos para sentir que estábamos conectados al mundo (a nuestro entorno social), pero éramos capaces de apagarla durante determinados ratos. En cambio ahora es imposible “apagar” la conexión a redes sociales, que nos acompañan gracias a los móviles. Esto está creando un problema y es que los jóvenes no saben estar solos. En algún momento de la vida vas a estar solo, y conviene estar preparado emocionalmente para eso. Nos estamos convirtiendo en dependientes emocionalmente de nuestra red social, que te retuiteen, que te hagan likes en Facebook, todo eso se ha convertido en una especie de refuerzo constante, una especie de “alimentación” del ego a la que muchos se están “enganchando”.  Es decir, una sociedad hiperconectada está creando individuos con poca autonomía. La gente se ha acostumbrado a preguntar cualquier duda (sobre cuestiones de todo tipo) en su red social y se fía de las opiniones que allí encuentra, lo cual reduce mucho su visión de la realidad, puesto que hay un mundo más allá de los amigos de nuestra red social de turno, por muchos que tengamos.

Innuo – ¡Vaya! No nos gustaría acabar con esa idea tan negativa. ¿Qué dinámicas positivas se han producido gracias a los social media?

Dolors Reig - Descataría un elemento que lo define todo. Es la noción de “nosotros”. Esta idea se ha ampliado notablemente gracias a la red. En generaciones anteriores ese nosotros se refería a un grupo muy reducido: la familia, los amigos, el barrio, etc. Ahora nos identificamos con un colectivo que tiene alcance global, puedes leer prensa extranjera de una manera inmediata y menos complicada que antes, puedes tener contactos en países extranjeros. Diversificamos y ampliamos las opciones de relacionarnos con los demás y eso lo cambia todo. Nos hace ser más conscientes de la diversidad y eso puede crear una sociedad más abierta a la diferencia y más tolerante.

escrito por Cristina Díaz a las 3:55 pm  

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